El Jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock, ha pedido actuar con rapidez y con decisión para evitar desestabilizaciones provocadas por la pandemia de COVID-19, y ha presentado un llamamiento de 6.700 millones de dólares (USD), así como la actualización de un plan global, para luchar contra el coronavirus en los países más frágiles.

El COVID-19 ya ha llegado a todos los países, con cerca de 3.596.000 casos confirmados y más de 247.650 personas fallecidas en todo el mundo. En los países más pobres, se espera que el pico de la enfermedad llegue entre los próximos 3 y 6 meses. Sin embargo, ya se están viviendo los efectos del descenso drástico de los ingresos, la desaparición de empleos, la escasez de alimentos y el aumento de los precios, así como los casos de niños y niñas que no pueden ser vacunados ni tienen acceso a una alimentación adecuada.

El sistema humanitario está actuando para evitar que los conflictos, el hambre, la pobreza y las enfermedades aumenten como consecuencia de la pandemia y de la recesión mundial que la acompaña. La actualización del Plan Mundial de Respuesta Humanitaria lanzada hoy ha extendido su alcance. Se han incluido nueve países adicionales en situación de vulnerabilidad; Benín, Yibuti, Liberia, Mozambique, Pakistán, Filipinas, Sierra Leona, Togo y Zimbabue, así como programas para dar respuesta a la creciente inseguridad alimentaria.

Tanto el nuevo llamamiento como la actualización del plan de repuesta humanitaria se presentaron en un evento virtual presentado por Mark Lowcock, en el que también participaron Mike Ryan, Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS; Abby Maxman, Presidenta y Directora Ejecutiva de Oxfam América; Filipo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, y David Beasley, Director Ejecutivo del PMA. El plan fue presentado por el Secretario General de la ONU por primera vez en marzo.

Mark Lowcock, Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios, explicó: “La pandemia de COVID-19 nos perjudica a todos. Pero las consecuencias más devastadoras y desestabilizadoras se vivirán en los países más pobres del mundo. En ellos ya estamos viendo cómo las economías se resienten con la desaparición de las exportaciones, las remesas y el turismo. Si no actuamos ya, debemos estar preparados para un aumento considerable de los conflictos, el hambre y la pobreza. La amenaza de que se produzcan múltiples hambrunas está ahí”.

“Si no apoyamos a las personas con menos recursos – especialmente mujeres, niñas y otros colectivos en situación de vulnerabilidad – para que hagan frente a la pandemia y al impacto de la recesión económica global, seguiremos lidiando con los efectos colaterales durante muchos años más. Una realidad que sería mucho más dolorosa, y también mucho más cara, para todos y todas”.

“Esta pandemia es diferente a cualquier otra cosa que hayamos enfrentado en nuestra vida. Seguir actuando como siempre no funcionará. Necesitamos adoptar medidas extraordinarias. Unidos para combatir el virus, pido a los donantes que actúen tanto desde la solidaridad como por su propio interés, y que sus respuestas sean proporcionales a la magnitud del problema que afrontamos”.

El Plan Mundial de Respuesta Humanitaria al COVID-19 es el principal vehículo para la recaudación de fondos de la comunidad internacional para dar respuesta al impacto humanitario del virus en países de renta baja y media, así como apoyar sus esfuerzos para combatirlo. El plan reúne llamamientos de la OMS y de otras agencias humanitarias de la ONU. Las organizaciones no gubernamentales (ONG) y los consorcios de estas organizaciones han sido decisivos para conformar el plan. Son socios claves para su puesta en marcha, y pueden acceder a financiación a través del mismo.

El plan proporciona ayuda y protección priorizando a las personas en mayor situación de vulnerabilidad. Esto incluye a las personas adultas mayores, personas con discapacidades, mujeres y niñas, ya que la pandemia ha agudizado los niveles de discriminación, desigualdad y violencia de género ya existentes. Además, en el plan se recogen programas de respuesta ante el crecimiento de la inseguridad alimentaria.

El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, afirmó: “Aunque los casos existentes en la mayoría de los países que se incluyen en el Plan Mundial de Respuesta Humanitaria puedan parecer pocos, somos conscientes de que dichos países cuentan con una capacidad de observación y de realización de análisis de laboratorio limitada y con sistemas de salud débiles. Por tanto, es posible que se esté produciendo una transmisión comunitaria que no sea detectada. Al mismo tiempo, el confinamiento y otras medidas están teniendo un gran impacto en los servicios sanitarios esenciales. Resulta extremadamente importante que se mantengan estos servicios, desde las vacunaciones hasta la atención en materia de salud sexual y reproductiva, agua, saneamiento e higiene y salud mental”.

Abby Maxman, presidenta y Presidenta y Directora Ejecutiva de Oxfam América, expuso: “Las ONG, especialmente en el ámbito local, se encuentran en la primera línea de esta crisis todos los días, y estamos presenciando como las personas más vulnerables son las que se están viendo más afectadas. Estamos escalando y adaptando nuestra respuesta en todo el mundo para poder proporcionar ayuda vital, como agua potable y saneamiento, alimentos, dinero en efectivo y otras formas de ayuda. Para que nuestra respuesta sea más efectiva, debemos garantizar que nuestros colegas y socios puedan acceder de forma segura a las comunidades más vulnerables, así como contar con una financiación rápida y flexible. Se lo debemos a todos nuestros compañeros y compañeras que trabajan de forma heroica con las comunidades para que sus voces y sus necesidades sean el centro de la respuesta y que se haga de forma correcta”.

Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, explicó: “La pandemia está abriendo grandes heridas en todo el mundo. Para las personas que huyen de la guerra y la persecución, y que viven de forma precaria, el impacto es devastador, así como para sus comunidades de acogida. Junto con sus ONG socias, la ONU está decidida a mantener el rumbo y a seguir trabajando por las personas refugiadas, desplazadas internas y apátridas, por sus comunidades de acogida, asegurando su inclusión en las respuestas de salud pública y en los sistemas de seguridad social. Las necesidades son muy amplias, pero no insuperables, y la única forma de salvar vidas es actuar juntos para frenar la amenaza del coronavirus. Es fundamental que haya una respuesta oportuna, generosa, y flexible por parte de todos quienes nos apoyan”.

David Beasley, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, añadió: “En un día cualquiera, el PMA ofrece sustento a cerca de 100 millones de personas. Si no damos continuidad a estas operaciones esenciales, a la pandemia sanitaria pronto le sucederá la pandemia del hambre. Es fundamental que la comunidad internacional dé una respuesta humanitaria global, construida entorno a una logística sólida, con la que proteger a los ciudadanos más vulnerables de una catástrofe humanitaria”.

Desde que se lanzara el plan el pasado 25 de marzo, se han recaudado 1.000 millones de dólares (USD) gracias a la generosa financiación de los donantes, que incluyen 166 millones de dólares del fondo común de OCHA para apoyar los actividades en 37 países, 95 millones de dólares del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU, y 71 millones de dólares aportados por fondos comunes de 12 países.

Las contribuciones han permitido:

  • La instalación de estaciones para el lavado de manos en lugares vulnerables como campamentos de refugiados, y la distribución de guantes, mascarillas quirúrgicas, respiradores N95, batas, gafas, y kits para la realización de pruebas para ayudar a los países más vulnerables a enfrentar la pandemia.
  • La creación de nuevos centros logísticos desde los cuales se pueden enviar suministros por vía aérea.
  • La capacitación de más de 1,7 millones de personas en todo el mundo, incluyendo profesionales de la salud, para la detección del virus y las medidas de protección, a través del portal de capacitación online de la OMS.

Todo lo que se ha logrado hasta el momento solo ha sido posible gracias a las generosas contribuciones de los donantes. Esto solo podrá continuar si se movilizará financiación adicional, proporcional a la magnitud del problema que se está enfrentando.

Los análisis realizados por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios reflejan que proteger el 10% de la población mundial más vulnerable de las peores consecuencias tiene un costo aproximado de 90 mil millones de dólares (USD). Esto equivale al 1% del paquete global de estímulos implementado por la OCDE y los países del G20.

Se calcula que dos tercios de estos costos podrían ser asumidos por parte del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional si se les prestara apoyo para cambiar los términos bajo los cuales ayudan a los países más vulnerables. El resto debería llegar de un aumento de la ayuda oficial al desarrollo durante los próximos 12 meses.

ACNUR