El Consejo de Seguridad de la ONU optó este martes por mantener la presión en busca de avances en las negociaciones sobre el Sáhara Occidental, pero evidenció cierta fractura y prefirió no exigir medidas concretas a las partes.

El máximo órgano de decisión de Naciones Unidas volvió a prorrogar por solo seis meses la misión de la organización en la zona (Minurso), manteniendo la estrategia que ha seguido desde el pasado año.

Frente a los tradicionales mandatos de un año, el Consejo de Seguridad ha venido aprobando periodos más cortos para mantener la atención sobre el asunto y presionar en favor de una negociación que resuelva el largo conflicto en la excolonia española.

Por el momento, el plan ha dado frutos y ha conseguido que Marruecos y el Frente Polisario vuelvan a sentarse a la mesa de discusión tras seis años de bloqueo total.

Bajo la mediación del enviado de la ONU, el expresidente alemán Horst Köhler, y acompañados por Argelia y Mauritania, las partes se han reunido dos veces en los últimos meses, en diciembre y en marzo, y se han comprometido a volver a hacerlo próximamente.

Sin embargo, por ahora el proceso no ha logrado avances concretos, con los dos bandos enrocados en sus posturas de siempre.

Marruecos, que presentó una propuesta de autonomía para el Sáhara en 2007, considera que esa debe ser la base de la negociación, mientras que el Polisario reclama un referéndum para que los saharauis ejerzan su derecho a la libre determinación.

En la resolución aprobada este martes, el Consejo de Seguridad respalda el proceso político impulsado por Köhler, reiterando la «necesidad de lograr una solución política realista, viable y duradera» para el conflicto.

El texto llama a Marruecos y al Frente Polisario a continuar con las negociaciones «sin condiciones y de buena fe» y subraya la importancia de este «compromiso renovado» para hacer avanzar el proceso político.

El documento, mientras, evita pedir a las partes acciones concretas o «gestos de buena voluntad», algo que según fuentes diplomáticas había solicitado Köhler, que los ve como algo clave para avanzar.

La ONU y algunos Gobiernos consideran especialmente que debe haber acciones para impulsar la confianza, entre las que se han planteado posibles decisiones sobre desminado o para la reunión de familias separadas.

Alemania, el país de Köhler, es uno de los países que había insistido en la inclusión de ese lenguaje, pero finalmente no logró el apoyo de Estados Unidos, que lleva la batuta sobre el Sáhara Occidental en el Consejo de Seguridad.

«Nunca se consigue todo lo que uno quiere, pero estamos contentos», dijo a los periodistas el embajador alemán, Cristoph Heusgen, cuyo país sí insistió a título individual en que antes de la próxima ronda de negociación debe haber «gestos de buena voluntad» y trabajo en esas «medidas de fomento de la confianza».

La resolución propuesta por Washington salió adelante con 13 votos a favor y las abstenciones de Rusia y Sudáfrica, país que respalda al Polisario y que se mostró muy crítico con el texto y con el proceso seguido.

Según el embajador sudafricano, Jerry Matjila, el documento «no es equilibrado» y durante las negociaciones se ignoró la opinión de los países africanos.

El representante del Frente Polisario ante la ONU, Sidi Omar, consideró que la extensión de la Minurso por solo seis meses muestra la determinación de las potencias para lograr avances, pero lamentó que el Consejo haya «dejado pasar la oportunidad de empujar este proceso» por no tener una postura más firme ante Marruecos.

Según Omar, el Consejo de Seguridad ha ignorado las crecientes violaciones de los acuerdos de alto el fuego por parte marroquí, «los abusos de los derechos humanos» y su poca disposición a un compromiso político.

El embajador marroquí, Omar Hilale, se declaró mientras satisfecho con la resolución e insistió en que la propuesta de autonomía encaja perfectamente con los llamamientos a una solución de compromiso y que garantice la libre determinación que pide el Consejo de Seguridad.

Mario Villar

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