La ONU pidió este martes más inversión y colaboración a los Gobiernos para mejorar la preparación de los «cascos azules» que se despliegan en operaciones de paz de la organización.

«El entrenamiento es una inversión necesaria y estratégica», defendió el jefe de Naciones Unidas, António Guterres, en una reunión especial del Consejo de Seguridad sobre este asunto.

Guterres recordó que los «cascos azules» trabajan en escenarios cada vez más complejos y hostiles y necesitan de una mejor preparación para afrontarlos.

«El entrenamiento salva vidas», recalcó el secretario general, que recordó que la responsabilidad principal de preparar a sus tropas antes de cada despliegue es de los Estados miembros, pero que la propia ONU y el resto de países también deben colaborar.

Según Guterres, en los últimos años se han logrado muchos avances, pero sigue habiendo carencias, por ejemplo en áreas como el uso de armas, los cuidados médicos de emergencia y en cuestiones de protección y derechos humanos.

Por ello, pidió a los países que consideren aumentar sus contribuciones financieras, en material o aportar más expertos que se encarguen de la formación de tropas.

La ONU, recordó, también quiere contar con más mujeres en sus operaciones de paz y ha situado entre sus prioridades el refuerzo de la disciplina y la buena conducta de los «cascos azules».

En ese sentido, Guterres se mostró esperanzado por la reducción de casos de abuso y explotación sexual perpetrados por personal bajo bandera de Naciones Unidas, pero insistió en que hay que seguir trabajando para cumplir con la política de «tolerancia cero».

La sesión de este martes sirvió a los miembros del Consejo de Seguridad y otros países de la ONU para discutir cómo mejorar la preparación de los «cascos azules», que se enfrentan a conflictos cada vez más complejos, sobre todo en varias misiones en países africanos consideradas como de alto riesgo.

En la cita, numerosos participantes, incluido Guterres, abandonaron el habitual atuendo de traje y corbata para vestir coloridas camisas de batik, tradicionales de Indonesia, país que este mes preside el Consejo de Seguridad y que impulsó la reunión.