Las redes sociales jugaron un papel fundamental para convertir lo que fue una protesta localizada en un evento nacional, y un auténtico simulacro de golpe blando contra el actual gobierno de Díaz-Canel.

La directora de NBC para América Latina, Mary Murray, señaló que fue sólo cuando el exilio cubano de Miami captó y transmitió la señal en vivo de los eventos, algunas zonas de la isla «comenzaron a incendiarse», algo que sugiere el carácter, al menos parcialmente, artificial de las protestas. Después de que el gobierno bloqueó Internet, las protestas cesaron.

El hashtag #SOSCuba fue tendencia durante varios días. Actualmente hay más de 120.000 fotos en Instagram usando esta etiqueta. Arnold August, escritor de una gran cantidad de libros sobre Cuba y las relaciones cubano-estadounidenses, escribió en la revista de investigación MintPress que gran parte de la atención que estaban recibiendo las protestas era el resultado de una actividad de escasa trascendencia.

Según August, este último intento de cambio de régimen también tiene sus raíces en España. Desde el final del franquismo, prácticamente todos los gobiernos españoles han jugado un papel esencial en las tareas de desestabilización no solo en Cuba, sino también, por ejemplo, en Venezuela. La operación de julio hizo un uso intensivo de robots, algoritmos y cuentas creadas recientemente para la ocasión.

La primera cuenta que utilizó el hashtag #SOSCuba relacionada con la situación del COVID en el país estaba ubicada en España. Publicó más de mil tweets el 10 y 11 de julio, con una automatización de 5 retweets por segundo, según una investigación realizada por el periodista Julián Macías Tovar, y publicada en la edición en inglés de TelesurTV.

El hashtag también fue impulsado por cientos de cuentas que tuiteaban exactamente las mismas frases en español, repletas de los mismos pequeños errores tipográficos. Un mensaje común decía que “Cuba atraviesa la mayor crisis humanitaria desde el inicio de la pandemia. Cualquiera que publique el hashtag #SOSCuba nos ayudaría mucho. Todos los que vean esto deberían ayudar con el hashtag”.

Otro texto decía: “Los cubanos no queremos el fin del embargo si eso significa que el régimen y la dictadura se mantienen, queremos que se vayan, no más comunismo“. Este último fue tan abusado que se convirtió en un meme en sí mismo, con los usuarios de las redes sociales parodiándolo, publicando el texto junto con imágenes de manifestaciones junto a la Torre Eiffel, multitudes en Disneyland o imágenes de la toma de posesión de Trump. Tovar también señaló la sospechosa cantidad de cuentas nuevas usando el hashtag.

Gran parte de la operación fue tan cruda que no pudo tardar en ser descubierta, y muchas de las cuentas, incluido el primer usuario del hashtag #SOSCuba, han sido suspendidas por comportamiento no auténtico. Sin embargo, Twitter decidió colocar las protestas en la parte superior de su “Qué está pasando” durante más de 24 horas, lo que significa que se notificó a todos los usuarios, en una decisión que amplificó aún más unas protestas que no tenían nada de espontáneas.

Fuente: http://www.mpr21.info

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