El líder del Movimiento Social por la Paz (MSP), el principal partido de tendencia islamista autorizado en Argelia, Abderrazak Makri, expresó hoy su apoyo al Ejército frente a lo que calificó de posible «regreso del estado profundo».

En un comunicado difundido en las redes sociales, el MSP, tercera fuerza en el Parlamento, aseguró que este «estado profundo «perpetró el fraude electoral, ha sido injusto, luchó contra los partidos serios y militantes, destruyó la sociedad civil, y corrompió los medios de comunicación. Estamos en contra de sus métodos».

Las palabras de Makri se producen apenas 24 horas después de que jefe del Ejército, Ahmed Gaïd Salah, denunciara una conspiración contra las Fuerzas Armadas y reiterara la necesidad de aplicar el artículo 102 de la Constitución, que permite inhabilitar al presidente, Abdelaziz Bouteflika, gravemente enfermo.

La aplicación del citado artículo, contra la que se manifestaron el vienes cientos de miles de personas, dejaría la transición en poder del presidente del Senado, Abdelkader Bensalah, otro de los hombres fuertes del régimen militar.

Gaïd Salah no reveló la identidad de los supuestos conspiradores -señaló que lo haría «a su debido tiempo»- e insistió en que su objetivo es convencer al pueblo de que el artículo 102 no es la solución.

Medios argelinos apuntan a que esos intrigantes están vinculados al ministerio de Interior y al antiguo jefe de los servicios secretos, el general Mohamad Mediane, alias Tawfik, destituido en 2015 tras 25 años al mando.

En este contexto, el líder islamista recalcó que su partido está en contra de cualquier amenaza para la estabilidad del país y para la unidad nacional, y en contra «de las conspiraciones contra la institución militar».

«Estamos con la institución militar constitucional en el marco de sus prerrogativas, acompañando al Ejército para llegar a una solución, para alcanzar el consenso nacional y una transición democrática suave, sin el control del poder político», indicó este partido.

«Estamos con el movimiento popular, con las reivindicaciones del pueblo para poner fin a la era de Bouteflika con sus símbolos, sus hombres de negocios, sus redes, clientes y relaciones sospechosas, así como sus efectos devastadores sobre la economía, las riquezas del país, las instituciones, la identidad y los valores», agregó.

Makri abundó que su partido se opone «al control de los empresarios corruptos y la infiltración sionista supervisada por las familias, hombres de negocios y Estados detrás de las instituciones del Estado».

Asimismo, mostró su rechazo a la injerencia de Francia «en nuestros asuntos, la explotación de nuestras riquezas y en contra de sus enlaces y agentes» y de estados árabes a los que calificó de «ladrones y sionistas».