Por Victoria Portas, experta en Seguridad social en la comisión legal COESPE y Modepen y Javier F. Ferrero, director de Contrainformación y Nueva Revolución y codirector de Encontro

El servicio doméstico es un colectivo formado principalmente por mujeres con bajos salarios, condiciones de seguridad y salud en el trabajo lamentables y total ausencia de protección social. Según datos de UGT, su salario medio es inferior en más de un 40 % al del conjunto de trabajadores y el gasto medio por hogar en el pago del salario y la seguridad social del personal doméstico se ha reducido un 30% entre los años 2006 y 2016.

A la hora de jubilarse, las empleadas domésticas reciben la pensión más baja todo el sistema de la Seguridad Social: 520,54 euros mensuales, y el 65 % de las personas beneficiarias necesitan complementos a mínimos.

El informe de la Coordinadora Estatal para la Defensa de las Pensiones Públicas (COESPE) «Brecha de Género: La pobreza tiene cara de mujer» destaca al servicio doméstico como  la gran discriminación del sistema. El colectivo está copado mayoritariamente por mujeres y, aún siendo trabajadoras, no se les reconoce iguales derechos como el resto de trabajadores tienen reconocidos en la Constitución Española y el Estatuto de los Trabajadores.

Hay que equiparar el sistema especial de empleadas de hogar y el régimen general de la Seguridad Social, «torpedeado» de forma continuada por el PP desde el 2012. COESPE señala que en diciembre del 2018, finalizaba el periodo transitorio establecido para la equiparación de dicho sistema, pero una enmienda del Grupo Parlamentario Popular en los PGE consiguió una moratoria hasta el año 2024.

Con el fin de avanzar en la equiparación de derechos laborales y de seguridad social y proceder a la ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo decente para trabajadoras domésticas, COESPE demanda la derogación en los PGE de la moratoria del PP (enmienda 6777).

Con la aplicación inmediata del acuerdo 189 de la OIT,  las trabajadoras del servicio doméstico no estarían discriminadas respecto al resto de trabajadores, podrían optar a prestaciones que hoy no pueden acceder como el subsidio de desempleo, sus lagunas de cotización se cubrirían al salario mínimo los primeros 48 meses y al 50% el resto, al igual que en el régimen general y no a cero euros como sucede en la actualidad. Con ello afloraría aproximadamente un 60% de empleo que hoy no cotiza.

Según el escrito de la Coordinadora, esta discriminación supone hasta una reducción de la pensión de un 30%.

En el texto de COESPE se indica que la discriminación de la mujer del Servicio Doméstico como trabajadora es ANTICONSTITUCIONAL e insta a los profesionales laborales que demanden ante las magistraturas el amparo del Tribunal Constitucional como trabajadoras asalariadas con plenos derechos.

Para lograr que este colectivo sea equiparable al resto de trabajadores y trabajadoras de este país, es importante lograr la igualdad de derechos del servicio doméstico en la Seguridad Social y es necesario impulsar el derecho a una prestación por desempleo, además de garantizar la protección efectiva frente a toda forma de acoso, abuso y violencia en el trabajo.


Artículos de la serie «La pobreza tiene cara de mujer»:

La pobreza tiene cara de mujer: Servicio doméstico

La pobreza tiene cara de mujer: Las tareas domésticas

La pobreza tiene cara de mujer: La desigualdad en el Mercado Laboral

La pobreza tiene cara de mujer: La violencia patriarcal en la sociedad

https://contrainformacion.es/la-pobreza-tiene-cara-de-mujer-impacto-de-la-brecha-sobre-la-proteccion-social/

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