Por Arjuna

Era una mañana de frío, viento y lluvia, e iba a tomar el primer café caliente del día. De repente, me encontré a Tico: tenía el rostro desencajado y estaba completamente hundido. Su cuerpo, que parecía más pequeño, chorreaba agua. Temblaba y estaba confuso, como si le hubieran quitado el suelo donde pisa. Me acerqué a él para cubrirle con mi paraguas y le pregunté ¿Qué te pasa?

-La policía me ha quitado la flauta, ya no puedo trabajar- contestó.

-¿Por qué? Insisto preocupado.

-Porque quieren dar una buena imagen de la ciudad y no desean ver a personas como yo trabajando en el centro, que es el lugar donde más turistas hay. Voy a poner una denuncia para ver si logro que me devuelvan la flauta. Es lo único que tengo para ganarme la vida.

-Inténtalo y, si no consigues nada, ven a hablar conmigo, a lo mejor podemos hacer algo.

Tico tocando “los pastorcillos quieren ver a su rey” (El Tamborilero)

Tras concluir nuestra charla prosigo con mi rutina y recalo en el BBVA, pues tengo que hacer una gestión. Sobre las cajas donde entra y sale el dinero hay un panel luminoso con mensajes bellos y relajantes. Uno de ellos dice: La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón.

Paradójicamente algo parecido ocurre con las balas, a veces entran por el oído o la boca y te perforan el corazón.

Volviendo a Tico –del que ya he escrito en otras ocasiones-, este hombre toca con su flauta un amplio repertorio (ya que ha estudiado música aunque no pudo concluir su formación) que va desde El Himno a la Alegría de L.V. Beethoven, a conocidos pasodobles, villancicos y la archiconocida ¡Y Viva España!

Ahora que diversos colectivos, que fueron demonizados por el franquismo, van conquistando, aunque sea lentamente, sus derechos, seguimos con una minoría, que realmente es una mayoría, que a todos les importa un bledo: Los Miserables (leer a Víctor Hugo), “Los Nadies” (Leer a Eduardo Galeano) que nacieron con el estigma cainista en la frente y no tienen sitio ni en este mundo ni en el otro.

¿Cuándo los partidos políticos que se autodefinen de izquierdas van a unir sus fuerzas para combatir la pobreza, ese gigantesco y crónico problema que debería ir en la cabeza de su lista de prioridades? De asuntos que requieren la máxima y urgente atención.

Si yo fuera juez, condenaría a todos los líderes y lideresas “que nos representan” a que “cenen tres meses en las bancadas de la Iglesia del padre Ángel”. Si no se les cae la cara de vergüenza, si no entregan sus escaños, y si no buscan por la noche con su linterna a gente noble (como hacía Diógenes) para cederles su asiento, es que, algo que no fue bala, pero que era mucho peor, les mató un día el corazón.


Más artículos sobre la historia de Tico:

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A Tico, de noche, los jóvenes le reciben como a un ser humano

Tico, el mendigo que tocaba la flauta en “la república de Cartagena”

Tico toca con su flauta “Los pastorcillos quieren ver a su Rey” (El tamborilero)

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

18 Comentarios

  1. He visto actitudes como esas otras veces con la Policía Local, y no sólo en Cartagena. Las ciudades especialmente turísticas se convirten en escenarios, en los cuales los mendigos, los tullidos o los outsider sobran, y el poder del Estado los aparta. Por supuesto digo los aparta porque no soluciona ninguno de sus problemas, tan sólo los quita del foco para que no afeen la foto.

    Pero, ¿qué dices de demonización de colectivos por el franquismo? ¿por qué todo tiene que ser en clave de Franco?

  2. Efectivamente se llama Roberto Pelegrin Vera,yo soy algo mayor y me he relacionado con un hermano suyo llamado Mario,hace tiempo que no sé nada de él (Mario) pero si su hermano está en la calle y no le ayuda prefiero seguir sin saber nada.

    • Vive con su hermano mayor que le da cobijo y comida, lo que pasa es que es drogodependiente y tocando en la calle consigue dinero para tales menesteres.

      • jajaja Tu y el de arriba sois los que le quitaron la flauta y estáis troleando los comentarios. Como si usa el dinero para quemarlo y a ti que te importa.(Aquí no estamos hablando de la droga que utilizan los Establishment incluida nuestra querida España para beneficiarse económica y políticamente, que ya no nos chupamos el dedo como los Baby Boomers) menos mal que vuestra generación ya va con garrote dentro de poco y nos vais dejando en paz con vuestra moral de damier, Que le han quitado dos Policías (con la ESO como mucho) una flauta a un hombre, que solo poseía en la vida, miseria y una flauta. Si yo fuera el también me drogaría. y mas ahora que ya no tengo flauta y mire donde mire solo veo miseria y bronesca!

  3. Pienso que no le hace daño a nadie por lo menos no roba ni fastidia a nadie denle su flauta hombre que si le dan un euro o dos pueda aunque sea comerse un bocadillo

  4. Una pena que la Policia Local le haya confiscado su medio de vida, pero, porqué realmente se la han confiscado?, solo se puede incautar bajo terminos legales. Cuando se confisca un objeto entregan un documento para poder reclamarlo.

  5. Me da vergüenza ajena este país de corruptos y golfos, Solo miran por ellos los llamados patriotas, ke se saltan la costitucion cuando les da la gana.

  6. Qué dolor me produce leer esto!!! ¿En qué momento nos vemos superior al resto? ¿En qué momento nos hemos deshumanizado? Gracias por hacerlo visible

    • Solc, desde el principio le dije que le compraba una, pero él se negó diciéndome que una chica que trabaja en (…) ya le había prometido una. Ahora, ya hay mucha gente aquí que está a su lado, ergo, la palabra (escritura) sigue viva. Abrzs. Bss. Arjuna

  7. Todos somos buenos cuando el jefe está mirando. A buen seguro, muchos de los que aquí escriben apelando a la humanidad, al sentido común, a la moral, envueltos por ese extraño romanticismo que provoca el mirar de lejos la problemática de la droga y la calle, que desaparece cuando la situación la tienes puerta con puerta o en la habitación de al lado, no mueven un dedo para evitar estos problemas. Regalar una flauta es fácil, como limosna que es. Luchar por recuperar, por lo menos, a uno de estos individuos es devastador y merma para muchos años la capacidad mental. Se supone que vivimos en la realidad, no en una canción de Extremoduro.

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