Estados Unidos vuelve a batir un récord y es que 2022 ha representado el año con más muertes violentas a manos de los cuerpos policiales con 1,183 víctimas, según los datos del observatorio Mapping Police Violence. Los datos indican que solo hubo doce días del año en los que no se registraron muertes violentas a manos de la policía.

De los datos se puede extraer, además, que en solo un 31% de los casos, los homicidios ocurrieron durante o después de una situación violenta y otro tercio de los casos, el homicidio sucedió durante un momento de huida por parte de la víctima.

La cifra se agrava al constatar que hasta en un 10% de los casos, está demostrado que la víctima no tenía ninguna arma, sin representar así peligro alguno para los cuerpos policiales.

Además, más de 700 víctimas pertenecían a etnias no blancas, con 302 negros y 207 hispanos, siendo las personas afroamericanas y las nativas americanas tres veces más propensas a ser disparadas por la policía que las blancas, pese a que estos últimos representan un porcentaje mayor de posesión de armas. Esto deja latente que el movimiento Black Lives Matter acertaba en sus demandas contra la brutalidad policial.

La labor de Mapping Police Violence comenzaba en 2013, reflejando la abrumadora cifra de una media de 1.000 muertos anuales por parte de las fuerzas policiales. Sin embargo, destacan que el 98,1% de los casos, el homicidio no ha tenido consecuencias penales para el o los policías involucrados.

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