Rawshan Ara se sorprendió cuando la noche del 14 de diciembre una veintena de policías tocaron a su puerta en busca de su marido, el candidato del opositor Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP) por la circunscripción central de Gopalganj, la misma por la que se presenta la primera ministra Sheikh Hasina.

«Les pregunté si no sabían que ya está en la cárcel, entonces comenzaron a hacerme algunas preguntas irrelevantes antes de abandonar la casa», relató a Efe la esposa de S.M. Jilani, detenido en las inmediaciones del Tribunal Superior de Dacca el 5 de noviembre.

Faltaban tres días para el anuncio del calendario electoral cuando un grupo de agentes se llevó a Jilani, rival de la presidenta de la gubernamental Liga Awami por el escaño de Gopalganj, en relación a un caso de una explosión en el que inicialmente no estaba acusado.

El BNP señala al Gobierno por haber puesto entre rejas a al menos una docena de candidatos y a miles de simpatizantes del partido desde el pasado septiembre, cuando se habrían dado cuenta de su intención de participar en las elecciones generales del próximo día 30.

La formación opositora, que boicoteó los comicios de 2014, denuncia que no ha podido llevar a cabo su campaña debido a los excesos de las fuerzas de seguridad, que no sólo protagonizan una campaña de arrestos en su contra sino que incluso les han atacado sin ninguna provocación.

El vicesecretario general del BNP, Mahbub Uddin Khokan, también abogado de la líder del partido y ex primera ministra Khaleda Zía, en prisión tras ser condenada a 17 años por corrupción, afirma que el 16 de diciembre agentes le dispararon con pelotas de goma durante un acto de campaña.

«Un día estaba buscando votos y distribuyendo panfletos con unos 1.000 o 1.500 simpatizantes, de pronto vimos a diez o doce policías encabezados por el oficial local al cargo y nos interceptaron», relató Khokan a Efe.

El alto cargo del BNP les pidió que dejasen de disparar y que si lo tenían que hacer, que lo hiciesen contra él.

«Tan pronto como terminé mis palabras, el oficial al cargo disparó contra mí, un bala me dio en la garganta y comenzó a sangrar», recordó, al advertir de que una «falsa protesta» por el incidente fue entonces llevada a cabo por miembros de la Liga Awami que se hicieron pasar por simpatizantes del BNP.

La Policía presentó un caso por la protesta violenta contra líderes de la formación opositora y un peticionario individual hizo lo propio contra 216 miembros y simpatizantes, obligándoles a darse a la fuga.

Sin embargo, la Policía afirma que no está haciendo ningún favor al partido de Gobierno y argumenta que sus medidas se toman de acuerdo con la ley.

«La Policía de Bangladesh actúa siguiendo el procedimiento legal, los casos y los arrestos son parte de las actividades regulares de la Policía», indicó el portavoz del cuartel general policial, Sohel Rana, al mostrarse dispuesto a investigar si hubiese alguna alegación concreta sobre la no complacencia con el procedimiento legal.

La realidad de la que hablan los familiares de los arrestados es muchas veces muy dispar a la versión policial.

El 26 de noviembre, un grupo de desconocidos vestidos de paisano se llevaron a Rabiul Awal Sohag, activista y simpatizante del opositor Jamaat-e-Islami (JI), aliado del BNP, de cerca de su casa en el distrito oriental de Comilla.

Su mujer, Khadiza Akter, explicó a Efe cómo contactaron con la Policía, el Batallón de Acción Rápida y la Rama Detective (DB), pero todos negaron haberle arrestado.

«En la segunda semana de diciembre recibimos una llamada anónima diciendo que estaba en la oficina del DB en Dacca, pudimos verle tras tres días, antes de que la Policía lo llevase ante un tribunal el 12 de diciembre», precisó Akter.

Sohag, un productor de contenido para distintas páginas web, fue acusado de difundir rumores al amparo de la controvertida Ley de Seguridad Digital, aprobada por Hasina en septiembre pasado entre críticas por coartar la libertad de expresión y dar pie a ser usada contra la oposición.

«El Ejecutivo de la Liga Awami ha estado atacando sistemáticamente a las voces independientes y opositoras para garantizar que el partido de Gobierno no enfrenta ningún obstáculo para el control político total», denunció el domingo en un comunicado el director para Asia de Human Rights Watch, Brad Adams.

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