Hatice Cengiz, la prometida del periodista saudí Jamal Khashoggi, recordó este jueves al mundo, y en especial a Estados Unidos, su inacción ante el asesinato del reportero, de quien dijo en Washington que llegó a este país esperanzado en convertirse en voz de los que no podían expresarse en Arabia Saudí.

Durante una comparecencia ante el Comité de Exteriores de la Cámara Baja de Estados Unidos, Cengiz indicó que si el Congreso «emprende una investigación internacional y presiona a Arabia Saudí para que comparta información con el público y los Estados Unidos, eso podría ser una gran cosa».

Cengiz, quien visita por primera vez Estados Unidos desde la desaparición y posterior asesinato de su prometido, planteó además que se impongan sanciones a Riad.

Tras la desaparición de Khashoggi, quien residía en Washington, donde trabajaba para el diario The Washington Post, Arabia Saudí dijo que el periodista había salido por su propio pie del consulado.

Con el paso de los días, la presión internacional y las pruebas en manos de Turquía, Arabia Saudí admitió que el periodista había muerto en sus dependencias, pero en esa primera versión alegaba que falleció en una pelea. Posteriormente reconoció que había sido un asesinato premeditado.

En el consulado, a Khashoggi le esperaba una quincena de agentes saudíes que habían llegado a Estambul la noche anterior, entre ellos cuatro miembros del equipo de seguridad del príncipe saudí, que hasta la fecha niega cualquier tipo de participación en el crimen.

Cengiz, quien intervino asistida por un intérprete e inició su relato con las descripciones que Khashoggi le hacía de Washington, ciudad a la que se refirió como «hermosa», se quejó de que los procedimientos legales seguidos por Arabia Saudí no fueran «transparentes».

«Todavía no sabemos por qué lo mataron. No sabemos dónde está su cadáver», lamentó.

También comentó que en los días siguientes a los hechos que rodearon la muerte de su prometido, el presidente estadounidense, Donald Trump, la invitó a la Casa Blanca, pero entonces confió en que este país la ayudaría a solucionar esta situación.

«Alrededor de siete, ocho meses después, vemos que no se ha hecho nada y es por eso que estoy aquí hoy», argumentó.

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