La publicidad en las esferas económica, social y cultural

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Por Xan Pereira Castro

El consumismo en la sociedad actual está tan arraigado que suele ignorarse que es el resultado de procesos conscientemente planificados en aras del mero lucro empresarial. Es importante determinar si este estado es elección solo nuestra, o por el contrario, la publicidad y sus diferentes métodos de persuasión son los que nos “obligan” a comprar productos.

El cambio tecnológico nos permite producir más de lo que demandamos y ofertar más de lo que necesitamos. El uso de estas palabras, publicidad y consumismo, tienen necesariamente una carga política, ya que, casi siempre, el que utiliza las palabras consumismo y consumo excesivo lo hace para criticar lo que considera consumo innecesario en otras personas.

 

La publicidad en la sociedad y en la economía

La crisis económica, social y medioambiental vivida durante los últimos años en todo el planeta es todavía visible: cada día vemos ejemplos en los medios de comunicación y en la calle del injusto reparto de la riqueza y el aumento de la pobreza o de los efectos que el actual desarrollo insostenible.

Nuestra  sociedad favorece el consumismo, somos los hijos de unos padres que no han tenido nada y quisieron que nosotros tuviésemos todo, nos hemos convertido en la generación del comprar, usar y tirar. La publicidad nos bombardea con anuncios cuyo objetivo no es nuestro bienestar, sino hacernos participes de los engranajes de un sistema que reduce a las personas a consumidores sumisos, el escalón más bajo, pero el más necesario para que la rueda del capitalismo siga girando. El actual modelo económico de producción y consumo tiende al agotamiento. Ya no es posible hacer frente a los problemas ecológicos y sociales que nos afectan sin detener la complicada maquinaria y estructuras que los producen.

También existe el consumo consciente y responsable, orientado al fomento de actividades satisfactorias para la naturaleza y las personas es una gran contribución y un decisivo instrumento de presión frente al mercado, como puede ser la agricultura ecológica, pero su posición, en inferioridad de condiciones con las grandes multinacionales, hace que su influencia sea casi inexistente.

 

La publicidad en la cultura

Mediante la publicidad se dan a conocer colectivamente los productos o servicios que existen en una sociedad, para que sean aceptados o adquiridos por la mayoría de consumidores posibles. El problema que la publicidad causa en la cultura es que hace que esta se desvirtúe en consonancia con el criterio de la masa. Esto nos lleva a que la publicidad sea invertida únicamente en los elementos que agradan a la mayoría de la gente. Un ejemplo claro de esto es el cine, donde los “Blockbusters” son ampliamente promocionados aunque la calidad cultural de estos sea ínfima, mientras otras obras innovadoras y de gran calidad pasan sin pena ni gloria por la taquilla, limitando la posibilidad de seguir desarrollando ese tipo de cine.

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