El cuestionable planteamiento del alcalde de Cabana de Bergantiños y la permisividad del servicio de Patrimonio de la Diputación ha terminado por convertir el recinto en un mero salón parroquial, algo que afecta negativamente a la percepción y el contexto del sitio arqueológico.

Sitio arqueológico del Dolmen de Dombate

Así, el ciclo «Música na catedral», previsto hasta finales de agosto, se celebrará con el auditorio municipal de Cabana de Bergantiños completamente vacío mientras según ha informado el ayuntamiento se utiliza el pabellón que acoge al Dolmen de Dombate para realizar conciertos con público, algo más llamativo si cabe en una época de rebrote de la pandemia del coronavirus.

Modelo informático de las pinturas del ortostato C1

Preocupa, en cualquier caso, la afectación negativa que la realización de este tipo de eventos pueda tener sobre las pinturas de época neolítica que atesora el monumento, muy sensibles a los cambios ambientales y cuya conservación debería ser una prioridad para el organismo provincial, más allá del desmesurado circo turístico y mediático impuesto a nivel municipal en los últimos años.

Diferentes expertos han alertado, además, que el recinto, per se, no es el más apropiado para la conservación de las pinturas y no deja de ser un costoso andamio, pues el ineficiente diseño del edificio, que no permite una climatización adecuada, ha provocado que el corte estratigráfico del megalito esté, literalmente, pintado de verde al haber sido atacado por los hongos y la humedad, razón que hace que sea desaconsejable la realización de actividades con público en el pabellón del megalito.

A NIVEL DE CONSERVACIÓN DEL PATRIMONIO, A VECES MENOS ES MÁS

Como ya ha venido señalando la Asociación Salvemos Cabana desde el año 2015, el Dolmen de Dombate y su centro arqueológico, desde el punto de vista cultural, deberían tener dos ámbitos de actuación. Por una parte, la presentación e introducción del visitante en el ámbito de la prehistoria y la cultura megalítica, y por otro, la difusión y puesta en valor permanente tanto del contexto neolítico que rodea al monumento como de la importancia de su conservación. Por desgracia, algo que no parece encajar en absoluto con los planteamientos de José Muíño Domínguez (PP), alcalde de Cabana, ni es entendido como debería por parte de los servicios de Patrimonio y Cultura de la Diputación, que siguen permitiendo cualquier tipo de actividad imaginable en recinto, tenga o no que ver con el contexto arqueológico.

LA PROFESIONALIZACIÓN DEL DOLMEN DE DOMBATE ES UNA NECESIDAD

Es necesario reiterar, además, que la mejor solución, tal como ahora comienza a asumir la propia Diputación coruñesa y ya se hizo constar en sede parlamentaria en el 2016, pasa por que el control del centro y de su plan de actividades sea asumido, en primera instancia, por la Xunta de Galicia, y a continuación pase a ser gestionado por un equipo profesional que centre el caracter del monumento a lo que debería ser: una instalación museística de referencia guiada por criterios arqueológicos, tanto en las visitas como en el desarrollo de eventos.