Según Encuesta Anual de Coste Laboral del año 2017, publicada por el INE, el salario anual bruto por trabajador fue de 22.806,95€, con un incremento del 0,1% respecto al año anterior.

En el informe “Salarios y desigualdad”, elaborado por el Gabinete de Estudios de la Unión Sindical Obrera (USO), durante la crisis y la llamada recuperación económica, los salarios se están quedando atrás y, a pesar de los beneficios empresariales y el crecimiento de los indicadores económicos, los trabajadores y trabajadoras siguen perdiendo poder adquisitivo.

Una muestra tangible es la caída del peso de los salarios en el PIB, que se encontraba en el 50,89% en 2009 y pasa al 47,29% con que se cerró 2017, un descenso de casi 3 puntos. Por lo que está demostrado que los salarios no crecen al ritmo del PIB, ni tampoco del IPC, que en 2017 se cerró en el 1,1%, un punto más que el aumento de los salarios. Se trata de “una situación que genera desigualdad y pobreza. La recuperación de la economía ha sido, en gran parte, gracias a la devaluación salarial”, acusa Sara García, secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.

La Encuesta Anual de Coste Laboral de USO también deja claras las diferencias y desigualdades en función de la Comunidad Autónoma: Madrid, País Vasco y Navarra se mantienen con los costes laborales más altos, mientras que Extremadura, Canarias y la Región de Murcia, con los más bajos. Un ránking que se repite año tras año, “como también es habitual que las actividades con mayor coste laboral sean las vinculadas con industria, energía y finanzas, mientras que el sector servicios, en especial la hostelería, sea el de los costes más bajos”, continúa García.

Respecto a la regulación de las relaciones laborales, se destaca que solo un 1,8% de los centros de trabajo sufrieron inaplicaciones de convenio, el mismo número de centros que el año anterior, pero con un descenso en el número de trabajadores y trabajadoras afectados por estas modificaciones de condiciones de trabajo facilitadas tras la Reforma Laboral de 2012, que suelen suponer una merma salarial y una reducción de derechos, como las mejoras voluntarias de Seguridad Social que se negocian en muchos convenios. “La reducción del número de trabajadores afectados por los “descuelgues” es debida a que cada vez son más las PYMES las que recurren a esta medida, por lo que los centros de trabajo afectados son los de menor plantilla y, por regla general, del sector servicios, con lo cual a la precariedad salarial se suma la vulnerabilidad porque las pequeñas empresas son las menos sindicalizadas”, explica la secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.

Junto con la precarización y la pérdida de derechos de la Reforma Laboral, en los años de crisis se han firmado tres acuerdos para empleo y la negociación colectiva, y en todos ellos el fondo del asunto era común; moderación salarial y facilitar la flexibilidad interna. “Eufemismos que sirven para definir el recorte salarial y pérdida del poder adquisitivo de trabajadoras y trabajadores, y carta blanca a las empresas para disponer de nuestra jornada laboral prácticamente a su antojo. El IV AENC tampoco va a suponer que sea la hora de saldar la deuda con los salarios. Plantear una subida de en torno a un 2% más un 1% variable en función de la productividad y de la situación de la empresa para cada año del acuerdo no va a posibilitar la recuperación de lo perdido en estos años de sacrificio de los trabajadores y trabajadoras”, arremete la secretaria de Acción Sindical y Salud Laboral de USO.

El AENC está lejos de los incrementos del IPC en los últimos años, del crecimiento establecido por el gobierno para la economía española y del aumento de los beneficios de las empresas. Las rentas del trabajo siguen por debajo de las rentas del capital y ese es indicador más claro que certifica el desequilibrio y la desigualdad creciente en nuestro país”, sentencia García.

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