En los últimos tiempos estamos apreciando un aumento de conflictividad y de tensión con el colectivo LGTBI+, especialmente con las personas TRANS.

El comunicado del Partido Feminista representado por su presidenta Lidia Falcón, emitido hace unos días, tenía como objetivo la acusación a las personas trans y al colectivo de personas LGTBI+, mediante suposiciones y sin hechos ni pruebas, de la violencia histórica, social y económica de las mujeres en el mundo, tomando como referencia la disonancia sexo-género que el cisheteropatriarcado ha reproducido en la sociedad a lo largo de la historia

Como Red EQUO LGTBI+, y Red EQUO Joven queremos aportar nuestra visión sobre lo expresado:

1) Hay una mayoría de familias heterosexuales que acceden a la legalización de los vientres de alquiler

Existe un señalamiento hacia el colectivo LGTBI, cuando los datos son contrarios. La mayoría de las familias LGTBI son por adopción, acogimiento, de familias anteriores heteros, por inseminación artificial o fecundación in vitro. Solo hay que acercarse a cualquier asociación LGTBI y conocer a sus familias. El hecho de que algún hombre famoso gay haya sido padre se ha vinculado al “lobby gay” y al colectivo LGTBI como promotor de su legalización.

2) Las y los menores que se declaran transexuales no pueden proceder a tratamientos médicos y quirúrgicos para cambiar de sexo y el proyecto de ley defendido por la RQLGTBI+ no contempla que así sea

Las personas trans no requieren de terapias, es decir, de un tratamiento por enfermedad o por una disfunción. La transexualidad no es una enfermedad, un trastorno o una anomalía, sino que forma parte de la diversidad humana. Además, la ciencia nos dice que nunca una persona puede cambiar de sexo. Cuando un niño o niña nace se le asigna un género -masculino o femenino- y cuando no coincide con su sexo puede llegar a darse un tránsito hacia la resignación de su género impuesto en su nacimiento.

Por otro lado, cada persona decide si lleva a cabo un tratamiento quirúrgico o no. No todas las personas acuden a las cirugías.

3) El discurso queer no es específico del colectivo LGTBI+

Lo queer no es específico del colectivo LGTBI+, pero es gran parte del colectivo. Recordemos que queer empezó como un insulto, al igual que feminista o marica, y que ahora se definen como términos políticos.

El discurso queer se trata de un movimiento post-identitario: “queer” es una posición crítica atenta a los procesos de exclusión y de marginalización que genera toda ficción identitaria. El movimiento “queer” no es un movimiento de homosexuales, sino de disidentes de género y sexuales que resisten frente a las normas que impone la sociedad cisheteropatriarcal dominante. Y también un movimiento atento a los procesos de normalización y de exclusión internos en la “cultura gay”: marginalización de las mujeres lesbianas, de las personas bisexuales, de los cuerpos transexuales y transgéneros, de las personas racializadas y migrantes, de los trabajadores y trabajadoras sexuales,

4) Defendemos la visibilidad de la mujer como categoría

Hace muchos años que el feminismo y los colectivos LGTBI+ caminamos juntos y hemos apoyado muchas estrategias, acciones y pensamiento. Ha habido disensos a lo largo de la Historia, pero ha sido posible unirnos ante las adversidades. El apoyo a unos derechos no busca ni implica la pérdida de otros.

El colectivo LGTBI+ no pretende que las mujeres pierdan derechos, apoya no solo los derechos de las mujeres, sino que sigue apoyando la igualdad y los derechos de las mujeres, especialmente, de aquellas que son más vulnerables: mujeres con diversidad funcional, las mujeres racializadas, las mujeres migrantes, las mujeres creyentes y practicantes, las mujeres que sufren violencia de género y las mujeres que sufren la explotación del patriarcado capitalista. Todas nos enriquecemos y de todas aprendemos, de las que son historia viva y de las que son jóvenes, de las que viven en el rural y de las que viven en las ciudades.

La transversalidad nos hace fuertes porque somos más, pero nos sitúa ante la debilidad de la diversidad. Solo la confianza nos puede llevar a seguir creyendo en que otro momento inclusivo es posible. Las mujeres Trans son mujeres y, por tanto, sujetos políticos. La teoría queer no busca sustituir al feminismo. Pero nuevas realidades nos hacen parar para reflexionar cómo nos organizamos, y cuánto más tardemos otros movimientos de ultraderecha se harán más fuertes y sufriremos sus consecuencias.

Hay feminismos, y también la teoría queer, que quieren abolir el género. Otras personas de ambos colectivos optan por redefinir los roles de género tradicionales y caminar hacia roles de género igualitarios. Hay nuevas formas que podemos recorrer para seguir construyendo un futuro feminista.

La Red EQUO LGTBI+ y la Red EQUO Joven consideramos que las personas menores de edad tienen que ser escuchadas y respetadas, por lo que, valoramos la aportación de la menor de 8 años, en la que se identifica como niña transexual, en el Parlamento de Extremadura.

La Ley de Transexualidad de Euskadi afirma que la persona transexual se regirá por el derecho a la libre autodeterminación de la identidad sexual, pero no indica la edad para su libre y pleno ejercicio del mismo. Por otro lado, el texto trabajado en la Comisión del Congreso no habla de tratamientos hormonales para menores de 4 años, tampoco se indican edades. Cuando se menciona el uso de bloqueadores, se hace referencia al momento de desarrollo de la pubertad, es decir cuando se presentan los primeros rasgos de crecimiento de los rasgos sexuales secundarios. Lo único que hace referencia a menores es lo que tiene que ver con el derecho a la autodeterminación, que será la que permita el cambio de nombre y sexo en el Registro Civil.

Con respecto a esto, el Tribunal Constitucional se ha pronunciado y ha dicho que la Ley 3/2007 permite que las personas Trans pueden optar al cambio registral. Por ello, cuando esta Ley excluye a las y los menores es inconstitucional. Además, en el texto de la Ley se sigue requiriendo un diagnóstico psiquiátrico de “Disforia de Género” y se sigue necesitando un segundo diagnóstico médico que asegure que son quienes dicen ser. Cabe recordar que ninguna persona cisgénero necesita un diagnóstico médico que confirme su identidad.

Este proceso fundamentalmente se inició con la aprobación de leyes LGTBI y leyes Trans en distintas Comunidades Autónomas. Fue en 2017 cuando se registraron en el Congreso dos borradores: la Proposición de Ley (PL) Integral Trans que no pasó a trámite parlamentario; y La Ley Integral por los derechos LGTBI -que incluía una ley integral Trans- que pasó a trámite parlamentario y se trabajó en Comisión. Por tanto, el único borrador trabajado no llegó a aprobarse, en gran parte por las dificultades y los obstáculos desarrollados dentro de la propia Comisión de Trabajo de dicha Ley.

Tras esta argumentación, las dos redes transversales de EQUO firmantes de este documento consideramos que:

  1. Pensamos que es importante tratar los temas con conocimiento de hechos, experiencias plurales y diversas y, sobre todo, desde una perspectiva científica, no sólo desde el ámbito médico-biologicista sino también desde el psicosocial y promoviendo que las propias personas sean sujetos activos y protagonistas de su propia historia. Les menores y jóvenes, al igual que sus familias, son sujetos de derechos que, al menos, tienen que ser escuchados y respetados.
  2. Existe una necesidad de diferenciar los temas que se exponen para que puedan ser analizados con mayor rigor y puedan ser entendidos en su propia especificidad. No todos los temas están relacionados y pueden causar confusión.
  3. Reconocemos y apoyamos la Historia del Feminismo que ha estado unida a la Historia del colectivo LGTBI+. Valoramos y nos comprometemos con la visibilización de los derechos de las mujeres, de todas las mujeres, y del colectivo LGTBI. Queremos sentarnos y buscar un camino juntxs, todxs, y escucharnos. Ante el retroceso ético y de derechos de la ciudadanía, el miedo nos está paralizando y bloqueando, y ahora tenemos que caminar. Instamos a que se produzca el acercamiento y a buscar los puntos de encuentro para hacernos más fuertes. Juntxs, los feminismos y del colectivo LGTBI+, seremos, como fuimos, fuertes.