Balsa minera en el Monte Neme / Creative Commons
La controvertida regeneración del complejo extractivo situado entre los Ayuntamientos de Carballo y Malpica de Bergantiños vuelve a situarse en el centro del debate ambiental en Galicia.
Para la Asociación Salvemos Cabana, la intervención promovida por la Xunta de Galicia es insuficiente y no aborda de manera integral el efecto acumulado de décadas de extracción mineral.
El colectivo ambientalista ha criticado que el proyecto de restauración actualmente en marcha -cuya licitación se formalizó el año pasado con financiación europea Next Generation por importe de 1,1 millones de euros- se limita a actuar parcialmente y a recuperar sólo una parte del terreno más degradado. Según la entidad, estas medidas responden más a un «lavado de cara» que a una recuperación ecológica profunda del espacio minero.
La problemática del Monte Neme, sin embargo, no es nueva pues el histórico accidente de febrero de 2014, cuando la rotura de una de las balsas mineras liberó más de 24.000 metros cúbicos de agua y lodos ladera abajo y afectó a parroquias cercanas, ya puso de manifiesto la magnitud del riesgo ambiental y la fragilidad de las infraestructuras abandonadas.
La discusión sobre la restauración del Monte Neme ha vuelto a estar de actualidad tras el incidente del pasado 31 de enero, donde la fragmentación de otra de las balsas provocó otro aluvión de residuos, que obligó a cortar una carretera local y generó alarma a nivel vecinal.
El proyecto de restauración reconoce que la concesión ‘Rima’, que es donde se localiza «el mayor hueco de explotación» absorberá la mayor parte de los recursos destinado al cierre y abandono del complejo minero. Sin embargo, Salvemos Cabana alerta de que el proyecto da por restauradas zonas que presentan un deterioro ambiental evidente, en especial aquellas vinculadas a la antigua explotación de wolframio y estaño durante el siglo XX.
El grupo alerta de que los filones de cuarzo del monte están asociados a minerales como la calcopirita, scheelita y arsenopirita, cuya meteorización puede liberar drenajes tóxicos para el entorno. Pese a ello -recuerdan- el plan de restauración no incluye una evaluación detallada de la contaminación preexistente en suelo y aguas, un aspecto que la asociación considera imprescindible para cualquier actuación seria. Por otra parte, además, el colectivo alerta de que en parte de los taludes, en algunos casos sin delimitación ni protección, sigue existiendo un alto nivel de peligrosidad.
Para Salvemos Cabana, la situación del Monte Neme constituye un ejemplo de falta de vigilancia y control por parte de la Administración autonómica, a pesar de que la Ley 3/2008, de ordenación de la minería de Galicia obliga al cumplimiento de la normativa y a la adopción de todas aquellas medidas cautelares que sean pertinentes.
Además, recuerdan que la Directiva 2006/21/CE sobre residuos de industrias extractivas exige a los Estados miembros establecer sistemas eficaces de inspección, algo que -según Salvemos Cabana- no se ha cumplido históricamente en el Monte Neme ni a la vista de los hechos se está cumpliendo en la actualidad.
A ello se suma la Directiva 2004/35/CE de Responsabilidad Medioambiental, que obliga a prevenir y reparar daños a hábitats, biodiversidad y recursos hídricos, y el Principio de Precaución recogido en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Para la asociación, la actuación de la Xunta no respeta estos condicionantes, ya que no aborda los riesgos ambientales de forma preventiva ni integral.
El colectivo insta a la Administración autonómica a llevar a cabo una actuación «integral, efectiva y técnicamente solvente«, así como que se establezcan mecanismos públicos de seguimiento y control que impidan la repetición de accidentes en el futuro.
El Monte Neme se ha convertido en los últimos años en un símbolo de abandono ambiental y continúa siendo un espacio marcado por la degradación minera. Porque el enclave sigue mostrando cicatrices visibles: taludes inestables, aguas alteradas y un paisaje transformado por la actividad extractiva. La pregunta que queda en el aire es si las actuales intervenciones podrán revertir este legado o si, como temen los colectivos sociales y ecologistas, será únicamente el enésimo acto de ‘lavado verde’ del PP de Alfonso Rueda en Galicia.
A finales de 2019 la Administración gallega pagó a Tragsa en ejecución subsidiaria un total…
Aunque en sus inicios fueron concebidos únicamente como herramientas para comunicarnos en movimiento, hoy en…
El bloqueo de la principal arteria energética del planeta revela que la guerra se inició…
La presidenta de la Comisión Europea recula tras poner en cuestión el derecho internacional y…
España rebaja su interlocución con Israel mientras continúa la devastación en Gaza, pero la medida…
El senador denuncia que Washington sigue respaldando una escalada militar que ya ha dejado centenares…