miércoles, diciembre 19, 2018
La salud del planeta está cerca del punto de no retorno

La salud del planeta está cerca del punto de no retorno

Es necesario que, sin más esperas, se incentive la investigación, el desarrollo y la implantación de nuevos modelos energéticos sostenibles, junto con medidas que regulen el auto consumo de balance neto energético.

El planeta necesita urgentemente una transición a una economía verde porque la contaminación por combustibles fósiles corre el riesgo de empujar a la Tierra a un estado de “invernadero” irreversible y peligroso, según ha advertido un equipo de científicos de Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS). Su estudio concluye que la salud del plantea podría atravesar un punto de no retorno que acabe por aniquilar a la mayor parte de la población del planeta.

El estudio demuestra que incluso si se cumplen las reducciones de emisiones de carbono exigidas en el Acuerdo de París, existe el riesgo de que la Tierra entre en lo que los científicos llaman estado de “Tierra Invernadero”. El clima de esta “Tierra de invernadero” se estabilizará a largo plazo a un promedio global de 4-5 °C más alto a las temperaturas preindustriales con un nivel del mar 10-60 metros más alto que hoy en día. Los autores concluyen que es muy urgente acelerar la transición hacia una economía mundial libre de emisiones.     

Los actores de ese devastador efecto serían: la fusión del permafrost, la pérdida de clatratos de metano en el suelo oceánico, el debilitamiento de los sumideros de carbono terrestres y oceánicos, el aumento de la actividad respiratoria de las bacterias oceánicas, la disminución de precipitaciones en el Amazonas, la reducción de la cobertura de nieve en el hemisferio norte, la pérdida del hielo de verano en el Ártico, o la reducción de las cortezas heladas en el Ártico y en el Antártico.

Las emisiones humanas de gases de efecto invernadero no son el único factor determinante de la temperatura en la Tierra. Nuestro estudio sugiere que el calentamiento global inducido por el hombre -de 2 ° C- puede desencadenar otros procesos, a menudo llamados “retroalimentaciones”, que pueden generar un mayor calentamiento si no dejamos de emitir gases de efecto invernadero. Evitar este escenario requiere una redirección de las acciones humanas desde la explotación hasta la administración del sistema de la Tierra“, comenta Will Steffen de la Australian National University y Stockholm Resilience Center.

Los autores subrayan que este camino “casi con seguridad inundaría los ambientes deltaicos, aumentaría el riesgo de daños por las tormentas costeras y eliminaría los arrecifes de coral (y todos los beneficios que brindan a las sociedades) para finales de este siglo o antes“.

Espero que estemos equivocados, pero como científicos tenemos la responsabilidad de explorar si esto es real. Necesitamos saberlo ahora“, explica Johan Rockström, director ejecutivo del Stockholm Resilience Center y coautor del estudio.

Es necesario que, sin más esperas, se incentive la investigación, el desarrollo y la implantación de nuevos modelos energéticos sostenibles, junto con medidas que regulen el auto consumo de balance neto energético.

Por el bien de todos, hay que acabar con el fracking, la reducción de residuos, limitar el sobre embalaje, reducir el consumo de agua, combatir la pérdida de los bosques o fomentar una alimentación basada en vegetales para reducir la contaminación procedente de la ganadería industrial, principal contaminante mundial.

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