La comparación de la sanción con la pasividad con la que se trata a las aficiones cercanas a la extrema derecha es terrible.

Una multa, jugar dos partidos con el estadio parcialmente cerrado y terminar de jugar contra el Albacete sin público. Ese es el castigo que le ha impuesto el Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) al Rayo Vallecano por lo sucedido en el partido del 15 de diciembre, suspendido después de que parte de su afición señalara como nazi al jugador Roman Zozulya.

En el partido contra el Albacete, la afición cantó cosas como «El que no baile es un fascista” o «El que no baile es Roman Zozulya”, según recogió en el acta el árbitro José Antonio López Toca, que paró dos veces el encuentro en los últimos minutos de la primera parte y lo suspendió en el descanso.

La resolución, publicada este viernes por la RFEF en su web, califica lo sucedido como una infracción grave e impone al Rayo Vallecano una sanción pecuniaria de 18.000 euros (la mínima) por incumplir el artículo 69.1.b) del Código Disciplinario federativo, que califica como acto o conducta que incita a la violencia «la exhibición en las instalaciones deportivas de pancartas, símbolos, emblemas o leyendas que inciten o fomenten los comportamientos violentos, racistas, xenófobos e intolerantes o constituyan manifiesto desprecio a cualesquiera de los que intervengan en el partido».

La resolución dice que la suspensión del encuentro «fue decidida por el colegiado como consecuencia de la exhibición de pancartas y cánticos proferidos por un sector de la afición local contra el jugador del Albacete Balompié, SAD, D. Roman Zozulya». En el acta del encuentro, que a diferencia del informe del delegado-informador de LaLiga no recogió los cánticos, el árbitro explicó que la decisión de suspender el partido se basó en la opinión de la coordinadora de seguridad, que le comunicó que «las fuerzas de seguridad no podían garantizar la seguridad de los participantes en el encuentro» en aquella situación.

Llama la atención esta sanción si la comparamos con otras acciones de índole intolerante vivida en los estadios españoles y que no suponen ningún tipo de multa. La imagen de simbología nazi entre los aficionados de extrema derecha o de saludos o cánticos de esta ideología son de uso común.

Imagen