En la séptima semana del juicio del «procés», el tribunal ha tomado nota de los relatos de los tenientes del 20-S en Economía y del jefe de la investigación que nutrió este procedimiento; sin olvidar las agresiones contadas en primera persona por mossos o los pagos a los primeros ‘observadores’.

  • LOS OBSERVADORES DEL 1-O QUE «NO» VALIDARON RESULTADOS

    Aquellos que fueron presentados a bombo y platillo por la Generalitat como «observadores electorales internacionales», han negado ahora que su misión fuera la de observar o validar resultados sino que era investigar la realidad catalana.

    Pero tanto el exparlamentario regional alemán Bernhard von Grünberg como la política neozelandesa Helena Catt han admitido que fue el referéndum lo que motivó su interés por contactar con el Diplocat para viajar a Cataluña, en el primer caso en los días previos al 1-O y en el segundo unas semanas antes.

    Y aunque el alemán afirmó que se pagó todo de su bolsillo, la neozelandesa reconoció que Diplocat, financiado por la Generalitat, corrió con los gastos de los salarios y las dietas de los 12 miembros de su equipo, que solo en su caso fueron de 8.000 euros.

    Su testimonio no solo contradice la versión del exjefe de Diplocat Albert Royo, que limitó los pagos a las dietas y nada dijo de honorarios, sino también cuestiona el pago de 40.591 euros en dietas que reconoció, si se hace un calculo aproximado de la cantidad que se pagó a Catt al resto de sus compañeros.

  • LAS DEFENSAS Y EL TENIENTE CORONEL BAENA

    Su testimonio era uno de los más esperados de todo el juicio, sobre todo por los constantes intentos de las defensas de desacreditar al jefe policial que firmó miles de atestados que nutrieron esta y otras causas relacionadas con el «procés».

    Baena llegó y, como era de esperar, negó ser Tácito, pseudónimo de una cuenta anónima de Twitter desde la que se lanzaron críticas a políticos independentistas, y mantuvo enconados rifirrafes con algunas defensas, recelosas del origen de determinadas órdenes, como las intervenciones telefónicas de algunos altos cargos de la Generalitat, y del papel de la Fiscalía en los procedimientos.

    El teniente coronel de la Guardia Civil defendió en todo momento la investigación que realizó para diferentes juzgados (instrucción 13 de Barcelona, Audiencia Nacional, TSJ y Supremo) y dejó muy claro que nunca se investigaron «programas políticos», ni ideas, ni tampoco el «procés» en general, pero sin entrar en demasiados detalles y con cierta inconcreción en determinadas ocasiones, remitiéndose a un constante: «lo que consta en las diligencias».

  • EL FOCO DEL 20-S SOBRE SÀNCHEZ, NO SOBRE CUIXART

    Tras escuchar los testimonios de los máximos responsables de la Guardia Civil, unidos al de la secretaria judicial y el mayor Josep Lluis Trapero, el círculo se cierra sobe el expresidente de la ANC Jordi Sànchez, porque quien llevaba «la voz cantante» el 20 de septiembre de 2017 en la Consellería de Economía era él.

    Una situación a todas luces «esperpéntica» para los guardias civiles al ver a un presidente de una asociación organizar la seguridad y a una intendente de Mossos obedecerle.

    Y mientras Sànchez es el hombre del que todos hablan, el que estaba en todos sitios, dentro del edificio, subido a los coches patrulla, al teléfono con Forn, Trapero Y Rovira…con Cuixart sucede todo lo contrario. Tan solo se le cita en una reunión de noche, pero más allá de ahí los testigos no apuntan hacia él.

    Pero esto es solo el escenario provisional, habrá que esperar las imágenes y tuits, para tener todos los tiros de cámara del 20-S.

  • HABLAN LOS PRIMEROS MOSSOS

    La Sala ha escuchado a los primeros mossos que estuvieron sobre el terreno y cuyo testimonio ha contradicho la imagen de pasividad que se instaló en el Cuerpo aquellos días.

    Ellos, en concreto cinco, resultaron heridos intentando sacar a una comitiva judicial de un registro el 20-S en Sabadell (Barcelona) -recibieron patadas, puñetazos y golpes con cascos-, hasta el punto de que los concentrados, cuando se percataron de que estaban ayudando a la Guardia Civil, comenzaron a abuchearles.

    «Cuando llegaron los mossos dijeron: ‘Vosotros sí sois la nuestra Policía’; pero cuando actuaron ya no eran la nuestra policía (sic)», argumentó un guardia civil que estaba presente aquel día y que alabó su actuación: «Actuaron muy bien, la verdad, muy bien, se la jugaron».

  • LOS «ESCRACHES» A LA GUARDIA CIVIL

    Abrieron los telediarios durante días en aquel otoño de 2017 y esta semana han llegado al juicio de la mano de algunos de los agentes que los vivieron.

    Con matices entre unos, que le dieron un toque más descafeinado, y otros, que resaltaron la actitud hostil de algunos concentrados, todos coincidieron en la preocupación que se instaló en las familias de los agentes que también residían allí en los acuartelamientos y que vieron cómo en ocasiones eran cercados ante unos manifestantes que no les dejaban salir.

El lanzamiento de un objeto incendiario, la colocación de una estelada en el mástil de una casa cuartel, las constantes consignas en contra de la Guardia Civil (a veces de compañeros de instituto de sus hijos), las persecuciones por las calles para identificarles, el apoyo de los bomberos a las concentraciones y la presencia de tractores en las mismas fueron algunas partes de sus relatos.