El juicio de apelación contra 53 miembros del movimiento rifeño «Hirak», entre ellos sus principales líderes, condenados a largas penas de cárcel por protagonizar protestas masivas contra el atraso histórico de esta región del norte marroquí, concluirá hoy con la lectura de la sentencia.

El juez leerá la sentencia esta tarde, pero los acusados ni siquiera estarán presentes, pues han boicoteado este juicio de apelación desde el primer momento en protesta por las condiciones del proceso, como el hecho de que tuvieran que comparecer tras una mampara opaca desde la que no podían ver a sus allegados.

Los activistas fueron condenados a penas de hasta 20 años de cárcel en junio del año pasado por varios delitos relacionados con la «seguridad del Estado», que están entre los más graves del código penal, tras protagonizar entre octubre de 2016 y mayo de 2017 en el Rif protestas callejeras que sacaron a las calles a decenas de miles de personas.

La protestas, las mayores desde la «primavera árabe» de 2011, estallaron en Alhucemas (capital del Rif) a finales de octubre de 2016 a raíz de la muerte del joven vendedor de pescado Mohcin Fikri, aplastado dentro de un camión de basura cuando la policía intentaba confiscarle la mercancía que había pescado ilegalmente.

Fue el detonante para que se constituyera el movimiento «Hirak», que en palabras de su líder, Naser Zafzafi, nació de forma pacífica con el «objetivo de luchar contra la injusticia en esta región» y para reclamar una serie de mejoras como carreteras, universidades, hospitales y empleos.

Tras varios meses de protestas, el Estado marroquí optó por la vía represiva para acabar con estas revueltas, lo que llevó a la detención de más de un millar de personas y la apertura de juicios contra un total de 772 activistas y manifestantes, entre ellos 158 menores.

Hubo juicios en Alhucemas y Casablanca, y fue en esta última ciudad donde Zafzafi y sus allegados más próximos, considerados líderes del Hirak, donde se pronunciaron las penas más duras, de entre 10 y 20 años de cárcel, en el juicio en primera instancia que concluyó el pasado junio.

De los activistas encarcelados, 188 fueron indultados por el rey Mohamed VI en agosto de 2018, con ocasión de una fiesta nacional, pero entre los indultados no se incluyeron los principales líderes.

El movimiento, a pesar de haber sido asfixiado por las autoridades, pasó a organizarse en Europa a través de sus exiliados y de la comunidad rifeña en el exterior, abundante sobre todo en España, Holanda y Bélgica.

La región del Rif, que entre 1921 y 1926 llegó a ser una república proclamada por Abdelkrim al Jatabi, se encuentra en el norte de Marruecos y su población -de mayoría bereber- siempre ha aspirado a una mayor autonomía.

Desde la independencia de Marruecos en 1956, las élites rifeñas y el pueblo se sintieron excluidos y abandonados por las instituciones, sobre todo durante la etapa de Hasán II, que nunca visitó la región en sus 38 años de reinado.