De Estados Unidos a Venezuela, la prensa en América está sometida a todo tipo de agresiones, de las verbales a las físicas, según los informes de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP presentados este sábado en su Reunión de Medio año en Cartagena.

Los casos más dramáticos son los de Venezuela y Nicaragua, países inmersos en graves crisis en las que, como suele suceder, las libertades fundamentales son de las primeras sacrificadas, pero también en Cuba y otras naciones de la región latinoamericana el derecho a la información no está garantizado.

«Lo que está sucediendo en Nicaragua es similar a lo que pasó en Venezuela», afirmó la presidenta de la SIP y directora del diario El País, de Cali, María Elvira Domínguez, en un debate sobre la dramática situación de la prensa en el país centroamericano, donde la represión a las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega ha dejado entre 180 y 200 personas muertas.

Según el informe de la SIP sobre Nicaragua, «la situación política, social y económica se ha deteriorado y la libertad de prensa y la situación de muchos periodistas es crítica».

Entre los casos más graves, el informe recuerda que siguen presos «en condiciones lamentables» los periodistas Miguel Mora, director del canal de televisión 100 % Noticias, así como su jefa de prensa, Lucía Pineda, y enfrentan cargos por «fomentar e incitar al odio y la violencia» y por «provocación, proposición y conspiración para cometer actos terroristas».

«Esta es la película de Venezuela», comentó el director de El Nacional, Miguel Henrique Otero, quien comparó la situación de Nicaragua con la que desde hace años vive su país, donde la prensa es objeto de todo tipo de persecución.

«Existe una guerra en contra de la libertad de expresión que el Gobierno libra las 24 horas del día con su inmenso aparato policial, militar, judicial y comunicacional», señala la SIP sobre Venezuela.

Por eso, Otero considera que actualmente «Venezuela es un país prácticamente apagado para la libertad de expresión», por las agresiones de que son objeto los periodistas y de las que no se salvan ni los corresponsales extranjeros.

El acoso a la prensa libre en Venezuela va dirigido no solamente contra los periodistas sino también contra los medios para los que trabajan que son blanco de medidas judiciales, policiales, financieras e incluso de asaltos y robos de equipos.

Eso motivó que varios medios, principalmente impresos, tuvieran que cerrar en el último semestre, entre ellos El Nacional, que dejó de publicar su edición en papel después de 75 años; y El Luchador, con 60 años de tradición en el estado de Bolívar.

Y en Cuba, donde recuerda que las limitaciones a la prensa libre son conocidas, la situación no se ve que vaya a cambiar ni con la nueva Constitución, aprobada el pasado 24 de febrero.

El informe señala que la isla caribeña cuenta con «una nueva Constitución para asegurar la mordaza y mantener la libertad de expresión y la prensa independiente como conductas delictivas».

El documento de la SIP está lleno de casos de periodistas víctimas de detenciones arbitrarias, que tienen prohibido salir del país, de su provincia e incluso de casa, intimidados o amenazados, entre otros abusos.

Agresiones verbales contra periodistas y medios también se han convertido en algo habitual en Estados Unidos, donde, indica el informe de la SIP, la relación del presidente Donald Trump con la prensa sigue siendo «hostil».

«Trump se refiere regularmente a la prensa, organizaciones noticiosas o periodistas específicos como ‘noticias falsas’, ‘partido de la oposición’ y ‘el verdadero enemigo del pueblo'», indica el estudio.

Destaca sin embargo que, a pesar de ello, la prensa libre «disfruta de sólidas protecciones legales» en ese país.

Una situación similar ocurre en Brasil, donde es frecuente la agresividad contra el ejercicio del periodismo por parte del presidente Jair Bolsonaro.

«Es preocupante el crecimiento en los últimos meses de la agresividad en relación a la actividad periodística», señaló la SIP, según la cual esa postura «ha estimulado una creciente ola de ofensas y difamaciones (…) en las redes sociales, por parte de los militantes favorables a su gobierno».

Otro país difícil para el ejercicio del periodismo es México, en el que la situación de la prensa ha empeorado en los casi cuatro meses de mandato que lleva el actual presidente, periodo en el cual fueron asesinados seis periodistas.

«Con el inicio de una nueva Administración, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, la relación con los medios de comunicación se ha deteriorado considerablemente», indica el informe sobre México, que lamenta el silencio oficial y la impunidad que rodea los asesinatos de periodistas.

Jaime Ortega Carrascal

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