La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó hoy su preocupación por la agresividad contra el ejercicio del periodismo en Brasil, práctica que atribuye al presidente de ese país, Jair Bolsonaro.

«Es preocupante el crecimiento en los últimos meses, de la agresividad en relación a la actividad periodística», señaló la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP en su informe sobre Brasil, divulgado en la Reunión de Medio Año que se celebra en Cartagena (Colombia).

Según el informe, esa tendencia es producto de «la exacerbación política de la campaña electoral del año pasado, amplificada por las redes sociales», que «estimuló la intolerancia contra periodistas, revelando una tendencia antilibertad de prensa que persiste».

Cita como ejemplo el uso que el propio Bolsonaro, quien asumió la presidencia el pasado 1 de enero, hace de Twitter para lanzar agresiones a la prensa.

«Según un informe del diario O Estado de Sao Paulo divulgado en su edición del 12 de marzo, en poco más de dos meses de gobierno el presidente Jair Bolsonaro utilizó Twitter para atacar a los medios cada tres días», añade el informe.

En esa campaña participan también personas cercanas al mandatario, pues según un estudio del diario citado por la SIP «casi la mitad de las críticas y acusaciones contra la prensa que aparecen en la cuenta de Bolsonaro es hecha por medio de retuits de aliados y familiares, como sus dos hijos Carlos y Eduardo, y de las páginas que suelen reunir a simpatizantes del mandatario».

«Esta postura del presidente ha estimulado una creciente ola de ofensas y difamaciones contra periodistas y medios de comunicación en las redes sociales por parte de los militantes favorables a su gobierno», agrega el informe de la Comisión de Libertad de Prensa e Información.

En respuesta a esa política, la Asociación Nacional de Periódicos (ANJ, sigla en portugués) y otros gremios alertaron en un comunicado de que el intento de Bolsonaro de «producir en la prensa la imagen de enemiga ignora el papel del periodismo independiente de investigar y fiscalizar los actos de las autoridades públicas».

Esa intolerancia fomenta «mensajes ofensivos y amenazas» como los dirigidos en octubre de 2018, «en el auge de la campaña electoral», contra la periodista Patrícia Campos Mello, de Folha de Sao Paulo».

Las agresiones contra esta periodista fueron por reportajes «en que informaba que empresarios vinculados al entonces candidato Jair Bolsonaro contrataron a empresas para difundir en redes sociales, de manera ilegal, mensajes con ataques a la campaña política adversaria».

Según la SIP, «en ese clima general de amenazas, veladas o no, al libre ejercicio del periodismo» la ANJ contabilizó nueve casos de agresión física a periodistas en el ejercicio de la profesión, tres de intimidación, tres ataques, dos casos de vandalismo y cuatro de censura judicial, cifras que el organismo continental considera «preocupantes».