El Partido Socialdemócrata obtuvo dos puntos más que en los anteriores comicios de 2019, es decir, un 27,5%. Además fueron sus mejores números en veinte años. Varios de sus aliados perdieron terreno, en especial el Partido Social Liberal, que bajaría cinco puntos hasta el 3,7%.

Alrededor de las 2.30 horas (hora local) la primera ministra de Dinamarca ha llegado al  palacio presidencial y ha confesado estar «inmensamente feliz y orgullosa». Durante su discurso de victoria, la mandataria danesa se ha dirigido a Rasmussen en aras de formar un Gobierno amplio.

«En mi discurso de 2019, agradecí a Lokke Rasmussen por seguirme el juego y responder. Ahora espero que pueda convertirse en una colaboración», ha dicho Frederiksen, detallando que este miércoles presentará ante la reina Margarita II la dimisión de su actual Gobierno, según ha recogido la cadena pública TV2.

Frederiksen ha dirigido Dinamarca desde 2019 con un gobierno socialdemócrata en minoría, que se ha apoyado sobre todo en el sostén parlamentario de los partidos de izquierdas, pero también en los votos de la derecha, por ejemplo, en materia de inmigración.

Las elecciones generales se han celebrado de manera anticipada después de que el Partido Social Liberal forzase a Frederiksen a adelantar la votación a cambio de no presentar una moción de censura.

Los principales argumentos para las presiones de los socios de gobierno fueron la gestión económica del país en un momento convulso para el conjunto del viejo continente a razón de la guerra en Ucrania y el escándalo político vinculado al sacrificio de millones de visones en otoño de 2020 por una mutación del coronavirus.

De este modo, Frederiksen accedió a convocar elecciones generales este martes, ocho meses antes de que expire técnicamente la actual legislatura.

En las negociaciones para formar el nuevo gobierno, uno de los temas que se tratará con más urgencia es la necesidad de hacer frente a la escasez de trabajadores sanitarios, que está poniendo en jaque el buen funcionamiento de los hospitales.

Pero la crisis de trabajadores va mucho más allá de los hospitales y se extiende a todo el sector público, donde faltan trabajadores sociales, pedagogos y funcionarios de prisiones, entre otros, mientras que la tasa de desempleo roza mínimos históricos del 2,6%.

El partido socialdemócrata ha prometido destinar 3.000 millones de coronas para aumentar los salarios del personal público de primera línea, lo que supondría un aumento medio de 260 euros al mes, una medida criticada por los partidos del bloque de derechas por oportunista al ser presentada en la última semana de la campaña.

El tema de la inmigración, a diferencia de las pasadas elecciones en 2015 y 2019, ha pasado claramente en un segundo plano, algo que ha tenido consecuencias para el Partido Popular Danés, la formación antiinmigración que llegó a ser la segunda fuerza en el parlamento en 2015 y que se ha quedado con el 2,6% de los votos, obteniendo sus peores resultados históricos.

La mayoría de sus votos han sido recogidos por dos nuevas formaciones populistas y anti-inmigración, la Nueva Derecha (3,7% de los votos), y los Demócratas de Dinamarca (8,1% de los votos).

La participación en las elecciones, que durante todo el día se situó varios puntos por debajo de la de 2019, fue del 84,5 %, apenas una décima inferior a la de hace tres años.

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