Thomas Piketty en su libro El capital en el siglo XXI expone y resume el ‘Principio infinito de Acumulación’ de Marx. La economía política de Marx surgió, inicialmente, como desarrollo de los estudios de los principales fundadores de la economía política clásica: Adam Smith y David Ricardo. Estos, produciendo un avance revolucionario del conocimiento de su época, llevaron a cabo descubrimientos relevantes.

Sin embargo Marx, expone Piketty, se desmarca, de ellos «al partir de una realidad totalmente distinta. En la época de Marx la cuestión no es si los agricultores pueden alimentar una población en crecimiento (…) sino más bien la manera de entender la dinámica del capitalismo industrial», explica Piketty.

El núcleo sobre el que pivota Marx, procede Piketty, se encuentra en la sorprendente tautologia en la que se predispone una economía en auge, mientras se agudiza la miseria del proletariado industrial.

Las obras como «Oliver Twist y Les Misérables no surgieron de la imaginación de sus autores (…) sino que describe la misma realidad sórdida» explica a modo de ejemplo Piketty.

En este paupérrimo contexto es en el que surgen la figuras de Friedrich Engels (1820-1895) y de Karl Marx (1818-1883) que, cuestionando un futuro incierto, establecieron una tarea de investigación al respecto.

En 1848, expone Piketty, en vísperas de la «primavera de los pueblos» se publicó el Manifiesto Comunista, donde se expone de forma breve que «el desarrollo de la gran industria, socava bajo los pies las bases sobre las que la burguesía produce y se apropia lo producido. Por tanto, lo que la burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables”.

Marx, Engels y el principio infinito de acumulación

A partir de aquí se gestó el trabajo científico de Marx y Engels, que basarían su trabajo «en el análisis de las contradicciones lógicas internas del sistema capitalista».

A partir de los trabajos, de lo que Marx llama economistas burgueses, como Adam Smith o David Ricardo, «tomó el modelo del precio del capital y el principio de la escasez como la base de un análisis más profundo de la dinámica del capitalismo en un mundo donde el capital era principalmente industrial (maquinaria, instalaciones, etc.) en lugar de propiedad de la tierra, de modo que, en principio, no había límite a la cantidad de capital que podría ser acumulado», explica Piketty.

Al proceder y discurrir de esta teoría llegaría, alude Piketty, al «principio de la acumulación infinita», es decir, «la tendencia inexorable de capital para acumular y ser concentrado en cada vez menos manos».

Sobre esta cuestión reside uno de los factores clave que, para Marx, expondrían «la base de la predicción de un fin apocalíptico del capitalismo».

Tras esto se vertebra de forma inexorable que «o bien la tasa de rendimiento del capital disminuiría de manera constante (matando con ello el motor de la acumulación y que conduce a un conflicto violento entre los capitalistas), o la parte del capital de la renta nacional aumentaría indefinidamente (que tarde o temprano sería unir a los trabajadores en la rebelión)».

Piketty contra Marx

En cualquier caso, expone Piketty, que «en el último tercio del siglo XIX, los salarios, finalmente comenzaron a aumentar: la mejora del poder adquisitivo de los trabajadores se extendió por todas partes, y esto cambió radicalmente la situación, aunque persistían las desigualdades extremas y en algunos aspectos siguió aumentando hasta que la Primera Guerra Mundial».

No puede menoscabarse no obstante la revolución de 1917 que se llevó a cabo en el país más atrasado de Europa, Rusia, «donde la Revolución Industrial apenas había comenzado».

En este punto, Piketty, contra los economistas más acérrimos al marxismo alude y trata de explicar que Marx «descuidó totalmente la posibilidad de que el progreso tecnológico duradero y el constante aumento de la productividad son una fuerza que puede funcionar en cierta medida como un contrapeso al proceso de acumulación y concentración de capital privado».