Hasta el momento, en los países de la UE se han quemado 657.988 hectáreas en incendios forestales, lo que es un récord absoluto; pero lo peor es que todavía estamos en plena temporada de incendios.

Según los datos recogidos por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), España encabeza la lista de países con 245.061 hectáreas dañadas por el fuego. Por detrás se sitúan Rumanía, con 150.528 hectáreas quemadas, y Portugal, con 75.277. Francia, que se ha visto afectada en los últimos días por graves incendios, contabiliza 61.289 hectáreas.

Según EFFIS, las cerca de 660.000 hectáreas destruidas es la mayor cantidad desde que se empezaron a registrar esos datos en 2006, lo que indica que los grandes incendios se han producido este año no solo en los países mediterráneos, sino en países situados más al norte también, como en Eslovenia, donde se han registrado los peores incendios durante generaciones.

La sequía y las temperaturas extremas han afectado a toda Europa, aumentando considerablemente el riesgo de incendios forestales.

El peligro de las olas de calor continuadas

Durante las olas de calor aumenta el potencial desecante de la atmósfera y nos encontramos con que muchas plantas se secan, por lo que liberan más energía al quemar.

Disminuye también la humedad en la hojarasca, facilitando la ignición y propagación del incendio. Aquellas zonas más húmedas que normalmente actuarían de cortafuegos, tales como los fondos de valle, se vuelven tan secas como las de su alrededor. Es decir, el paisaje se torna uniformemente seco.

La atmósfera desecante aumenta también el arrojo de los incendios forestales, lo que de nuevo intensifica su comportamiento. Esto es, la columna de convectiva del incendio puede ascender hasta grandes alturas por la atmósfera, lo que puede aumentar las corrientes y el transporte de pavesas.

Qué cabe esperar en el futuro

El cinturón de los incendios se está expandiendo en latitud y en altitud. Los grandes incendios en zonas de Europa donde hasta ahora eran raros, como el Reino Unido y Escandinavia, son cada vez más comunes. Las zonas de montaña, como los Alpes y los Pirineos, son cada vez más inflamables.

La época en la que los incendios se apagaban con agua se ha acabado. Estamos viendo el resultado de décadas de dejadez en la gestión del territorio y de inacción climática. Estamos viendo el tráiler de la película del futuro que les estamos dejando a nuestros hijos y a nuestros nietos.

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