A falta de escrutar menos de un centenar de los más de 6.000 distritos electorales y contabilizados más del 95 % de los votos, el bloque gubernamental de izquierda aventajaba a la Alianza de centroderecha por unas décimas (40,6 % frente a 40,3 %), aunque las proyecciones de la Autoridad Electoral de Suecia los colocaban empatados a 143 escaños, por 63 del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD).

Estas pequeñas variaciones podrían decantar el triunfo para uno u otro bloque, pero la victoria es del Partido Socialdemócrata, que ha ganado todas las elecciones en Suecia en el último siglo y ahora lo hace con su peor resultado de la historia.

Aunque por debajo de lo que apuntaban los sondeos desde principios de verano, el SD sube casi cinco puntos hasta el 17,6 % y suma cinco comicios seguidos ganando votos. La igualdad entre los bloques y el aislamiento en el que han mantenido hasta ahora al SD, por su corte xenófobo, dificultan las predicciones sobre qué partidos podrían gobernar.

El líder de Demócratas de Suecia, Jimmie Åkesson, había invitado una hora antes al cabeza de lista conservador, Ulf Kristersson, a iniciar conversaciones para formar un nuevo ejecutivo.  “Estoy preparado para hablar con todos los partidos, pero en especial invito a Ulf Kristersson a discutir cómo gobernar este país de ahora en adelante“, dijo en su cuartel electoral Åkesson.

Kristersson ignoró en su discurso el ofrecimiento de Åkesson, pidió la dimisión a Löfven, el líder de izquierda y, a su vez, le llamó a consensuar con él acuerdos cuestiones importantes para facilitar la gobernabilidad. “Mi ambición ahora es formar un nuevo gobierno que asuma su responsabilidad y que una al país en una situación complicada“, afirmó Kristersson, quien admitió que no será “una tarea fácil“.

El sistema sueco establece que no es necesario tener mayoría absoluta para ser elegido primer ministro; basta con no tener una mayoría en contra.

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