Colectivos vecinales contrarios a la reapertura a cielo abierto de la antigua explotación se hacen eco de las informaciones publicadas sobre como en 2009, el economista se valió de las arcas municipales del ayuntamiento coruñes de Cambre para pasar casi 2.800 euros en más de 70 facturas, muchas de ellas sin justificar utilizando el vago concepto de «gastos de representación».

Venancio Salcines / Wikimedia

Sin desmentir en ningún momento estos hecho, José Venancio Salcines Cristal ha salido al paso estos días en sus redes sociales acusando a los «Mina Non» de estar más preocupados por «su persona» que del proyecto minero que Atalaya Mining y Explotaciones Gallegas pretenden desarrollar a través de la mercantil Cobre San Rafael y acusa a Ecoloxistas en Acción y otros colectivos antimineros de construir «un relato negativo» sobre sus actuaciones.

Entidades como Cornado Mina Non o la Asociación Aldea Viva, que es el grupo más veterano en lo que respecta a la lucha contra los pasivos ambientales de la mina de Touro, han calificado los hechos de lamentables afirmando en tono irónico que el pasado de Venancio Salcines está «tan contaminado» como el de las propias empresas que defienden el proyecto.

VENANCIO SALCINES Y LOS HECHOS INCUESTIONABLES

La realidad, sin embargo, es que Venancio Salcines, que también es el principal impulsor de la universidad privada CESUGA, tuvo que dimitir de su cargo como concejal de Hacienda en el ayuntamiento coruñés de Cambre por unos hechos tan demostrados como incuestionables. Además, se vió obligado a devolver el importe de los recibos.

Arden las hemerotecas al señalar que la oposición cambresa se echó en 2009 «las manos a la cabeza» por los casi 2.800 euros en facturas que el entonces concejal pasó al Ayuntamiento: «comidas, invitaciones en bares y hasta un helado de tres euros forman parte de la lista de gastos» que el edil pagó con fondos públicos.

Al igual que el resto de grupos municipales de la oposición, Manuel Marante, representante del Partido Galeguista, consideró los hechos como «una malversación de fondos públicos clarísima» denunciando que no es ético «estar de copas con el dinero de los vecinos»

«UN PASADO DE TELENOVELA»

Para el colectivo vecinal Cornado Mina Non, el pasado de Salcines va en sintonía con el de las empresas que defiende, pues tanto Atalaya Mining como Explotaciones Gallegas acumulan sanciones ambientales por parte de las administraciones andaluza y gallega por las numerosas irregularidades ambientales cometidas.

La entidad considera que teniendo en cuenta los precedentes, el nuevo proyecto de Cobre San Rafael, mercantil participada por ambas empresas «es social y ambientalmente inviable» y que el anuncio de construir «el mejor proyecto industrial-minero de Europa» del CEO de Atalaya Mining Alberto Lavandeira Adán no deja de ser «una tomadura de pelo».

Así, recuerdan que ya en 2016, el Gobierno andaluz le impuso a Atalaya Mining un expediente sancionador por graves incumplimientos en materia de seguridad laboral y protección medioambiental en la mina onubense de Riotinto, que se suman a las sanciones recibidas a lo largo de años por diversos episodios ilegales de vertido al dominio público hidráulico, llegando incluso a anular en 2018 el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía la autorización ambiental del proyecto por diversas irregularidades administrativas y ambientales.

En la misma línea, según señala el colectivo, el pasado de Explotaciones Gallegas está lleno de incumplimientos y acumula igualmente expedientes sancionadores, como los impuestos en 2018 y 2019 de 20.000 y 30.000 euros respectivamente por los vertidos de aguas residuales tóxicas en la cuenca fluvial del Ulla, habiendo recibido la mercantil en los últimos años un total de cuatro multas que superan los 60.000 euros de cuantía en un caso que ya investiga la Fiscalía de Medio Ambiente de Galicia.

Cornado Mina Non considera que que el de las promotoras de la reapertura de la mina de Touro es «un pasado de telenovela» y que ni Atalaya Mining ni Explotaciones Gallegas están en condiciones de hablar públicamente de conceptos como «minería sostenible», «minería responsable» ni de «elaborar proyectos con filosofía de vertido cero». A todo esto se suma la incorporación de Venancio Salcines y su polémica herencia. Por eso, para la entidad vecinal, «Dios los cría y ellos se juntan».