Protestona

La campaña del trifachito andaluz contra los ¨malos tratos¨ ha levantado ampollas en colectivos feministas, partidos de izquierdas y gran parte de la sociedad española.

La Junta de Andalucía se ha gastado 1,2 millones de euros en una campaña que muestra a mujeres sonrientes y que evita utilizar las palabras violencia de género a pesar de que es un concepto aprobado por consenso en una ley que tiene 15 años, y que se refiere a un tipo de violencia ejercida contra la mujer por el hecho de serlo.



¿Nos extraña que esto haya ocurrido? En absoluto. Hacer desaparecer del mapa político y social el drama de las violencias machistas es el objetivo número uno de Vox, el partido que sostiene al Gobierno andaluz, su odio hacia el feminismo es santo y seña de la casa y lo exhiben con orgullo. En cuanto a Ciudadanos y PP, solo hay que rebuscar en la hemeroteca para comprobar que hasta hace bien poco defendían a capa y espada la utilización del término violencia intrafamiliar. La terminología que usan los políticos nunca es inocente, negar que vivimos en un sistema patriarcal que propicia el machismo tampoco lo es.

La lucha contra la violencia de género no puede admitir frivolidades, es un asunto demasiado serio como para intentar ocultar su crudeza. Poner el foco en la víctima, ocultar su sufrimiento mientras evitan en todo momento hacer referencia al maltratador, diluye responsabilidades y reduce la sensibilización ciudadana y eso es algo que mientras las mujeres sigan siendo asesinadas, violadas o agredidas no podemos permitirnos. Se trata de señalar y denunciar delitos que cuestan muchas vidas y hay que hacerlo con seriedad y contundencia.



Dar a las víctimas mensajes positivos es importante, claro que sí, pero no a costa de suprimir en las campañas cualquier referencia al machismo, hablar de malos tratos sin aludir directamente a la violencia machista es un ardid tramposo y trivializa sobre una terrible lacra que padecemos como sociedad.

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La violencia machista o de género da nombre a la forma más brutal de desigualdad entre hombres y mujeres, da nombre a una manera de relacionarse basada en la dominación, da nombre a una forma de atentado contra la libertad, la dignidad y la integridad física de las mujeres, da nombre a un problema que es de todos y que no se puede suavizar con palabras tibias.

No son MALOS TRATOS, no es VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, es VIOLENCIA MACHISTA y que un Gobierno misógino cambie los términos en un intento de banalización del problema es insultante para las miles de mujeres que han luchado y siguen luchando día a día por salir del pozo de terror en el que viven.

37 víctimas mortales en lo que va de año, más de mil desde que comenzó a contabilizarse oficialmente, 1000 mujeres para las que la vida nunca será más fuerte por culpa de un terrorismo machista que el trío de Colón se empeña en negar con palabras y con hechos.

La vida sigue para algunas de esas víctimas sí, pero no es tan fácil como parece querer mostrar la campaña andaluza, detrás de cada mujer maltratada hay décadas de dolor y sufrimiento, hay miedo al agresor, a que no te crean o a hacer sufrir a hijos y familiares. Denuncia, nos dicen las sonrisas de las modelos, pero nadie explica que la denuncia es solo el principio de un largo, incierto y tortuoso proceso que ninguna mujer sabe cómo ni cuándo va a terminar.



La violencia machista no se combate con sonrisas y buen rollo, sino con asistencia, atención, protección, educación, buenos profesionales, y recursos económicos, porque sin recursos, ninguna ayuda a las víctimas será posible.

La obsesión de la extrema derecha en retirar subvenciones a ciertos colectivos que luchan contra la violencia de género no es más que una forma de desamparar a las víctimas, creen que sin recursos será más fácil mantener en el ámbito privado un problema que es social y que nos afecta a todos. Se equivocan, la existencia de la violencia machista está reconocida por organismos internacionales y las mujeres no vamos a dar ni un solo paso atrás en esta lucha.

España dicen algun@s como argumento irrebatible, es uno de los países en los que mejor se permite vivir a las mujeres. Así que no sé de qué nos quejamos señoras, sonriamos y demos gracias a Dios, que aquí se nos mata poco. Con su mirada.

Si me lo permitís, hoy acabaré con una pregunta, ¿sois capaces de imaginar una campaña institucional contra el terrorismo en la que aparezcan caras felices y sonrientes sacadas de un banco de modelos, diciendo eso de la vida siempre es más fuerte?

Ahí lo dejo.

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2 Comentarios

  1. Cuantas cosas por decir.
    1) La izquierda no le importan ni las mujeres, ni las muertes ni la violencia doméstica. Le importa usar las desgracias para conseguir votos y el dinero que se puede sacar para vivir del problema, exagerándolo y sin solucionarlo. 2000 asociaciones subvencionadas en Andalucía y las cifras de muertes crecen. En cualquier cuestión, tras 15 años de subvenciones y de drama, se diría que la estrategia es un fracaso y que hay que cambiarla. Aquí no, la izquierda vive de ésto y el incentivo es a más muertes más dinero y más votos. Duro, pero es así. Además se intenta instaurar la censura, no se puede decir que el negocio de VIOGEN no funciona y que no se analizan los datos para buscar soluciones. La DGT analiza los datos de las muertes en la carretera y especifica que tanto por ciento por causas: distracciones, móvil, alcohol, drogas, averías, … y pone los recursos donde más mejora la prevención. En VIOGEN está prohibido dudar que TODAS las muertes son culpa de ser hombres, infantilizando el estudio y sólo promoviendo las emociones de una lucha de sexos para sacar votos y dinero, que no existe. No podemos saber las cifras de asesinos y manadas extranjeras, porque en la izquierda no sabrían como explicar que su promoción de la inmigración ilegal, su defensa de delincuentes reincidentes supone ya un porcentaje de entre 40-70% de las muertes. Pero está prohibido pensar que gente ilegal de las que no conocemos ni nombre ni antecendentes ni nada, pueden tener una tasa casi 10 veces más alta de ser asesinos, puesto que vienen de una cultura que trata a las mujeres como cosas, y considera que toda mujer occidental es una p.. Y que quizá si dedicamos recursos a expulsar ilegales e impedir su entrada reduciríamos los crímenes un 50%, PERO claro entonces el dinero no podría ir a los 2000 chiringuitos feministas, ni podrían continuar con el dinero para «educar» a los machistas españoles … pues esa educación no es para los que llegan en patera y a los dos meses violan a una chica en Bilbao …
    2) El problema de la campaña en Andalucía ES QUE NO LA HA HECHO LA IZQUIERDA, sólo eso. Podemitas y feministas no pueden soportar que no sean ellas las que se llevan el dinero. Ni más ni menos
    3) Es verdad, la violencia machista no se combate con sonrisas PERO tampoco con dinero para los chiringuitos de izquierdas (ya sabemos que cuando no cobran de políticos a algo deben dedicarse ya que no han cotizado en su vida en un trabajo privado) del feminismo supremacista. Los datos no engañan, entre más dinero reciben estos chiringuitos, más muertes hay. Por tanto, estrategia equivocada
    4) Pongamos en contexto la VIOGEN: 37 muertes (que sepamos entre 40-70% poor extranjeros). Terrible, pero en el mismo periodo casi 200 ahogados (mayoría niños y ancianos) y no hay dinero para prevención, ¿no merecen prevenir estas muertes?. 500 muertos en accidentes de trabajo (85% hombres). Estos ya sabemos por ser hombres que no merecen ser prevenidas, se lo merecen. Unos 2.000 suicidios, 75% hombres, ¿no merecen invertir en prevención? y muchos causados por las leyes en favor de las mujeres en los divorcios. Unos 250 homicidios (80% hombres) … eso no importa. ¿NO SON TODOS LOS MUEROS IGUALES Y MERECEN LA MISMA ATENCIÓN?
    4) El uso de la cifra de 1000 mujeres, promovida por gente como Podemos y PSOE CON EL OBJETIVO DE BLANQUEAR A ETA Y A LOS PROETARRAS. Comparan la cantidad con los asesinados por terrorismo para quitarles importancia y blanquear a sus socios etarras, y así poder llamar a los asesinatos individuales «terrorismo», así lo de ETA es menos. Está prohibido dudar de su lenguaje, eso sí, Podemos y los etarras pueden homenajear a asesinos de ETA que salen de la cárcel

  2. La verdad es que estoy de acuerdo con bastantes cosas de Juan. A la izquierda las mujeres no les importamos, sólo nos quieren utilizar para conseguir nuestros votos.
    Si a la izquierda le importaran las mujeres muertas, harían cosas para que disminuyeran. Yo creo que a la izquierda le interesa que haya más mujeres muertas, quizás por eso la tolerancia con las manadas inmigrantes, ya que de esta manera nos siguen vendiendo su miedo y se llevan más dinero para las asociaciones parasitarias feministas en las que viven muchas de ellas

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