Durante la madrugada de este lunes, los bombardeos israelíes han mantenido su alta intensidad sobre la Franja, por segundo día consecutivo y después de una de las peores ofensivas, que asesinó este domingo a 42 palestinos civiles en la ciudad de Gaza.

La aviación israelí ha atacado las viviendas de altos cargos del movimiento islamista Hamás, y 15 kilómetros de red de túneles subterráneos, conocida como «Metro», en la que, según el Ejército, se esconden los altos mandos de las milicias islamistas.

Al menos 197 palestinos, incluidos 58 menores y 34 mujeres; y diez personas en Israel, dos de ellas menores, han sido asesinadas desde el inicio de los enfrentamientos. Hoy se cumple una semana desde que comenzara la escalada de violencia, la mayor desde el año 2014, y las negociaciones de tregua siguen estancadas.

Durante la ofensiva israelí de las últimas horas, 54 cazas llevaron a cabo una tercera ronda de bombardeos contra 35 objetivos de las milicias en el sistema de túneles subterráneo, informa el Ejército.

Además, atacaron nueve residencias adicionales de altos cargos de Hamás, principales objetivos de las ofensivas israelíes, que a su vez están teniendo un alto coste civil en una destruida Franja de Gaza.

«Solo tengo 10 años»

En medio de los bombardeos el video desgarrador de una niña de 10 años de la Franja de Gaza se ha vuelto viral en las redes sociales. La pequeña Nadine Abdel-Taif llora mientras señala los escombros y la destrucción causada por los misiles israelíes. “No puedo hacer nada … solo tengo 10 años”, dice en el vídeo.

Las imágenes fueron filmadas por Middle East Eye el 15 de mayo en Gaza. En medio de la devastación masiva, Nadine, de 10 años, parece haberse convertido en el rostro de la crisis a la que se enfrentan los niños en Gaza.

En el video, la pequeña Nadine señala los escombros y pregunta: «¿Qué se supone que debo hacer? ¿Arreglalo? Solo tengo 10 años. Ya ni siquiera puedo lidiar con esto». Con voz temblorosa, Nadine agrega además: «Solo quiero ser médico o cualquier cosa para ayudar a mi gente. Pero no puedo. sólo una niña».

Pasividad internacional como norma

La pasividad de los mandatarios europeos, especialmente de Emmanuel Macron y Angela Merkel, se ha vuelto norma tanto en tiempos de «paz» como de guerra. La política europea hacia Oriente Próximo, cuestionada y pasiva, no resuelve ningún problema de los que ya existen, más bien va creando otros. En lugar de meter presión a Netanyahu, los europeos le ríen las gracias y estrechan los lazos políticos, económicos y militares.

Por parte de Estados Unidos el tema palestino es más grave todavía. Lejos de condenar el genocidio israelí y detener la escalada de violencia posicionándose del lado del pueblo oprimido, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, anunciaba este domingo que ha hablado con el ministro de Relaciones Exteriores egipcio, Samé Shoukry, tratando a las dos partes por igual. Como si fuesen comparables.

Según ha explicado el propio Biden, le ha trasladado a Shoukry la necesidad de que «todas las partes reduzcan las tensiones», ya que «la violencia debe terminar de inmediato». Egipto ha tratado, con en ocasiones anteriores, de ejercer de mediador entre ambas partes para llegar a un alto el fuego, aunque las conversaciones con Israel se vieron frustradas por la negativa al diálogo.

Sin embargo, la historia del apoyo de Estados Unidos a la colonización de Israel y masacre del pueblo palestino dice otra cosa. Cuentan, tanto israelíes como estadounidenses, que Palestina era un lugar solitario que no quería nadie, que lo judíos lo cogieron y que cuando lo hicieron un país próspero, los árabes envidiosos lo quieren para ellos. Palestina tenía ciudades prósperas y ciudadanos que solo querían vivir en paz.

Se oculta intencionadamente existe el lobby de Israel, que financia las campañas electorales de algunos congresistas y senadores estadounidenses que jamás van a decir nada en contra de Israel.

Y es que, como dice el periodista Guillermo Fesser, nunca va a condenarse el genocidio israelí sobre el pueblo palestino ya que «el caso de Israel y Palestina extrapolado a EEUU es lo mismo que los europeos y los nativos americanos». Para EE.UU., Palestina siempre será un país de «terroristas malos» por interés propio.

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