Este sábado, Francisco Larroy Masueras, de 96 años de edad y natural de Sariñena ha recibido la medalla de la Legión de Honor de la República Francesa por sus méritos en la Resistencia contra la invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial, de la que también formó parte su hermano Antonio.

Se trata de la máxima condecoración que otorga la República Francesa, la Orden Nacional de la Legión de Honor, con el grado de Caballero, una orden que concede a hombres y mujeres, nacidos en el país o fuera, por sus méritos extraordinarios, tanto civiles como militares.

En 1938, Francisco, junto a su hermano Antonio, se vio obligado a exiliarse de España tras la caída del frente de Aragón. Una vez en Francia, entraron a formar parte de la Resistencia, siendo parte del grupo de héroes de la batalla de la Madalaine, un episodio recuperado del olvido por el historiador Amadeo Barceló en su libro “Viva el maquis”.

El 24 de agosto de 1944 una treintena de maquis españoles, emboscaron una columna de 700 alemanes en las inmediaciones del castillo de Tornac, simulando ser mucho más numerosos de lo que eran en realidad. La gesta les supuso la Cruz de Guerra con Estrella de Plata en su momento, convirtiéndoles en héroes, sin ser nunca reconocidos en su país de origen.

El maqui Francisco Larroy es homenajeado con la máxima condecoración en Francia y olvidado en España
El maqui Francisco Larroy es homenajeado con la máxima condecoración en Francia y olvidado en España

“Viva el maquis”

Tal y como recoge AraInfo, durante las más de 400 páginas del libro el autor relata los pasos de la investigación en torno a una serie de sucesos que tuvieron como protagonistas a decenas de bajoaragoneses.

La narración se detiene especialmente en Fabara, Maella, Nonaspe, Alcañiz, Caspe… pero también en prisiones como Torrero o «la Modelo», el departamento francés del Gard, el valle de Arán, los juzgados militares franquistas o el Madrid clandestino de la CNT. Resistentes contra alemanes. Guerrilleros vs Guardia Civil. Clandestinos frente a Policía del régimen. Un ensayo de ritmo trepidante -no solo apto para bajoaragoneses-, construido a través de historias tan verídicas como sorprendentes durante los años de la guerra silenciada.

Joaquín Gaspar ha solicitado un acto de homenaje para los hermanos Larroy

Hasta la publicación del libro sus antiguos vecinos de Sariseña no conocieron la gesta de los hermanos Larroy. El investigador Joaquín Gaspar, han solicitado en varias ocasiones un acto de homenaje: “Como hijos de Sariñena merecen todo nuestro reconocimiento y así entendemos que las distintas administraciones tienen el deber de reconocer, igual que a todos los exiliados que han sido olvidados. Por memoria y dignidad”.

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