Las elecciones del 17 de abril en Indonesia decidirán el rumbo que tomará en los próximos cinco años el país musulmán más populoso del mundo y donde según los analistas el islam político ha logrado aumentar su influencia.

En los comicios presidenciales y legislativos se enfrentan la coalición del actual presidente, Joko Widodo, y la liderada por el exgeneral de las Fuerzas Especiales indonesias Prabowo Subianto y, aunque ambos son políticos seculares, no han dudado en establecer alianzas estratégicas con islamistas y musulmanes conservadores.

La ley electoral indonesia dictamina que los partidos necesitan obtener el 20 por ciento de los escaños de la Cámara Baja, o el 25 por ciento de los votos, para poder proponer a un presidente, lo que unido a la fragmentación del voto hace necesaria la formación de coaliciones que incluyen partidos de corte islámico.

El analista de la consultora Concord Consulting Keith Loveard considera que el islam político ha logrado avances en la pasada legislatura y que los grupos más radicales «se han movilizado de forma efectiva a la hora de ganar espacio en la esfera pública».

Loveard argumenta que los dos candidatos fueron presionados a aceptar a los islamistas en el debate nacional a pesar de que éstos inicialmente representaban un grupo marginal «cuyos números no reflejan la cantidad de ruido que hacen».

El ejemplo más significativo del poder de movilización de estos grupos fue la serie de protestas entre 2016 y 2017 contra el entonces gobernador de Yakarta, Basuki Tjahaja Purnama, conocido por el apodo Ahok, de ascendencia china y cristiano, por blasfemar contra el islam durante un mitín político.

Las manifestaciones organizadas por el movimiento conocido como 212 y lideradas por la organización radical Frente de Defensores del Islam (FPI, en indonesio) culminaron en una condena de dos años de cárcel contra Ahok, estrecho aliado de Widodo.

Tras la condena, Widodo, conocido popularmente como Jokowi, disolvió mediante un decreto presidencial la organización radical Hizbut Tahrir en Indonesia, mientras que el líder del FPI, Rizieq Shihab, abandonaba el país para eludir varios procesos judiciales en su contra.

Sin embargo, Jokowi no ha defendido públicamente a su aliado político y en 2018 eligió como segundo en la carrera electoral al septuagenario clérigo musulmán Maruf Amin, que preside el Consejo de Ulemas de Indonesia y testificó en contra de Ahok durante su juicio por blasfemia.

Por su parte, Prabowo apoyó desde el principio al movimiento 212 y ha prometido implantar políticas de corte islamista como la introducción de leyes basadas en la ley islámica, o sharia, que algunos expertos consideran difíciles de cumplir.

Para el profesor Rumadi Ahmad, miembro de las juventudes de la mayor organización musulmana de Indonesia, Nahdlatul Ulama (NU), la posición de Prabowo es meramente pragmática, ya que su perfil es más nacionalista indonesio que islamista.

El profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal Islámica (UIN) Bahtiar Effendy afirma que el islam siempre ha sido importante en la política indonesia por el hecho de que el 88 por ciento de los más de 265 millones de sus habitantes son musulmanes.

El creciente protagonismo político de las organizaciones musulmanas, moderadas o radicales y de los partidos islamistas comenzó con la caída del dictador Suharto en 1998 y la transición democrática, que conllevó una mayor libertad de expresión y asociación.

Effendy, autor del libro El islam y el Estado, opina que hasta el momento no se han logrado los objetivos de los activistas políticos islámicos.

Para Effendy, la gran incógnita de las próximas elecciones será si el apoyo que recibieron las organizaciones islamistas en las calles se traduce en una mayor representación política mediante escaños en la Cámara Baja para los partidos islámicos.

Sin embargo, las predicciones de voto indican que la mayoría de los partidos islámicos tendrán dificultades para superar el porcentaje mínimo necesario de 4 por ciento de votos para obtener representación parlamentaria.

Por Ricardo Pérez-Solero


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