Andrés Santana y José Rama Caamaño

Las elecciones al Parlamento Europeo son, para muchos, unos comicios de segundo orden: los ciudadanos siguen sin saber muy bien qué son y cómo funcionan las instituciones europeas. Los temas que se abordan en la campaña electoral son de tipo nacional y no europeo, las tasas de participación electoral son bajas y los partidos pequeños obtienen mejores resultados que en elecciones generales.

Al menos, durante varios años así han sido consideradas, aunque recientemente, debido a las implicaciones que han tenido para el devenir de las democracias europeas, han empezado a tenerse en cuenta casi al mismo nivel que las de ámbito nacional.

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En España, las elecciones europeas rompieron con la dinámica de ser consideradas de segundo orden en 2014, ya que supusieron el inicio de un cambio de ciclo político. Un nuevo partido que hasta el momento era prácticamente desconocido y que había surgido 5 meses antes de las elecciones, Podemos, consiguió más de 1 millón de votos, que significaron 5 de los 54 escaños que le corresponden a España en el Parlamento Europeo. Fueron (y luego las elecciones autonómicas y locales lo constataron) el pistoletazo de salida de la formación de Pablo Iglesias, que poco después entraría con 69 escaños en el Congreso de los Diputados, tras obtener más del 22 por ciento de los votos.

En 2019, sin embargo, el orden de las elecciones se ha invertido, y las generales han antecedido a las europeas, que, en lugar de marcar las pautas de un nuevo ciclo electoral, han consolidado el que se abrió con las generales de abril. Así, si algo ha quedado claro tras estos comicios es que:

  • Ciudadanos se queda muy lejos de superar al Partido Popular (aunque sube 5 escaños desde 2014), que continúa su retirada en relación con las europeas (pierde 4 escaños en relación a 2014) pero mejora. Pese a haber sido la tercera fuerza, estos resultados confirman dos tendencias que habíamos visto en elecciones generales: la formación naranja se confirma como un partido al alza (multiplica casi por cuatro sus apoyos). Pero no está claro si resistirá mejor el paso del tiempo que su homónimo en juventud, Podemos. En comparación con las generales, se desinfla (pierde más de un 3 por ciento), lo que, sumado a la recuperación del PP (de otro 3 por ciento) lo aleja significativamente de la posibilidad de convertirse en el partido dominante en el flanco derecho del espectro ideológico.

    El ensanchamiento de las diferencias entre PP y Cs respecto a las generales (de un tibio 0,84% en las primeras a 7,87% en las segundas) es especialmente grave, ya que aquí no cabe hablar de la “ausencia de músculo local.

  • Que la derecha está fragmentada lo evidencia el resultado de Vox que, de la nada, se hace con 3 escaños. Todo apunta a que pronto se unirán a la Gran Coalición de la derecha radical anti-europea que encabezan Matteo Salvini, de la Lega italiana (partido más votado en Italia en estas Europeas), y Marine Le Pen, de la Agrupación Nacional (antes, Frente Nacional) en Francia (primera fuerza en las Europeas de 2019). Los guiños entre estas formaciones así lo evidencian. Sin embargo, pierde un 3 por ciento en relación con las generales, lo que apunta a un frenazo muy temprano en su proyección.
  • Unidas Podemos confirma la vieja tendencia electoral española otrora protagonizada en solitario por su socio IU, según la cual, cuando el PSOE conseguía un buen resultado, IU se hundía y, cuando el PSOE estaba más débil, IU obtenía grandes apoyos. Si en 2014 las elecciones al Parlamento Europeo catapultaron a Podemos, en 2019, abren una herida que será difícil de curar sin las medicinas adecuadas. Se dejan un 8 por ciento respecto a las europeas del 2014 y un 4 por ciento respecto a las generales del mes pasado. Su futuro, también en Europa, pasa por lo nacional.
  • Los partidos nacionalistas y regionalistas que integran Ahora Repúblicas y Lliures suman 5 de los 54 escaños. Es decir, suben un escaño con relación a 2014. Ahora habrá que ver en qué partido Europeo terminan por integrarse.
  • El PSOE reedita en las europeas su recuperación en las generales. Ha sido la fuerza más votada (y con diferencia) con cerca del 33 por ciento del apoyo electoral y un total de 20 escaños (6 más que en 2014). ¿Corresponde esto a una excepcionalidad española o supone más bien una vía posible para la salida de la crisis de la socialdemocracia en Europa ? Los resultados del PvdA en Holanda animan a pensar que los socialdemócratas se están recuperando, pero los del PS francés y el SPD alemán (entre otros) obligan, como mínimo, a ser cautelosos.

En general, las elecciones europeas siguen dejando claro que las dinámicas nacionales poco tienen que ver con las que se dan en Europa. Mientras que el eje izquierda – derecha es predominante a nivel local, la dimensión pro-Europa y contra-Europa domina la competición supranacional.


Andrés Santana

Assistant Professor of Political Science

Universidad Autónoma de Madrid


José Rama Caamaño

PhD(c), Universidad Autónoma de Madrid – The Conversation


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