Albania vivió este martes una nueva jornada de protestas contra el Gobierno socialista del primer ministro, Edi Rama, en la que manifestantes prendieron fuego a neumáticos y lanzaron granadas de humo y palos contra las fuerzas policiales frente al Parlamento.

«Queremos una Albania sin Edi Rama» o «¡Rama vete!» gritaron algunos de los manifestantes mientras el Parlamento se reunía en una sesión plenaria bajo la vigilancia de más de un millar de agentes de Policía.

El primer ministro denunció en la Cámara que esta protesta «no es popular», sino que ha surgido instigada por algunos políticos de la oposición.

Según Rama, quieren acabar con la legislatura antes de que se complete la reforma judicial que planea crear una nueva fiscalía encargada de perseguir la corrupción política, algo que en los 30 años de democracia del país ha ocurrido con total impunidad.

Albania, país candidato a la Unión Europea (UE) desde 2014, debe implementar la reforma judicial, luchar contra el crimen y la corrupción y reformar la administración pública para abrir en junio las negociaciones de adhesión.

En febrero, 55 diputados opositores del centroderechista Partido Democrático (PD) y del izquierdista Movimiento Socialista para la Integración (LSI) renunciaron a sus escaños mientras movilizaban en las calles a miles de ciudadanos para pedir la salida «cuanto antes» de Rama -al que acusan de corrupción y vinculación con el crimen organizado- y la convocatoria de elecciones anticipadas.

Por su parte, el jefe del Gobierno acusó hoy a la oposición de intentar tomar el poder por la fuerza, «cambiar las reglas del juego y crear un precedente inaceptable para nosotros y para nuestros socios extranjeros».

Además, Rama reafirmó su disponibilidad para dialogar, pero excluyó negociar la convocatoria de elecciones anticipadas y afirmó que agotará la legislatura y mantendrá la cita prevista para 2021.

En dos protestas convocadas por la oposición el mes pasado, decenas de manifestantes y agentes de policía resultaron heridos en enfrentamientos, después de que estos rompiesen el cordón policial e intentasen asaltar al sede del Gobierno y del Parlamento, además de lanzar cócteles molotov, granadas de humo y piedras contra las fuerzas de seguridad.

La comunidad internacional ha condenado con fuerza la violencia en las protestas y el boicot parlamentario de la oposición por minar el funcionamiento de la democracia y dañar las aspiraciones europeas del país excomunista miembro de la OTAN.

Tras la renuncia de esos 55 diputados de la oposición, el Parlamento albanés ha pasado de sumar 140 escaños a 85 en total, de los cuales 74 son del gobernante Partido Socialista (PS), cinco del LSI, dos del PD y cuatro son diputados independientes.

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