Jesús Gómez

Por todos son conocidos, de sobra, los grandes hitos de la obra de Diderot: principal promotor y articulista de la Enciclopedia, sus Pensamientos filosóficos o sus tres principales novelas: El sobrino de Rameau, Jacques el Fatalista y La religiosa. Pero menos conocido es su escrito titulado Sobre las mujeres, escrito en un estilo ligero y fácil de leer y que se encuentra recopilado por Fernando Savater, junto con otros textos, en la obra Escrito filosóficos.

Este texto, que apareció en su correspondencia literaria, es una respuesta a Antoine-Leonard Thomas quien publicó una Disertación sobre las mujeres. El primero le reprocha su falta de conocimiento, es decir: Ha pensado mucho [Thomas], pero no ha sentido lo suficiente. Su cabeza se ha atormentado pero su corazón ha permanecido tranquilo. Tras algunas críticas más de tono similar, el enciclopedista pasa a hacer una exposición de lo que considera que son las características principales de las mujeres, tal vez se podría decir que su psicología.

Aquí podemos ver dos visiones, a saber: una misógina característica de su época que es más o menos matizada por otra en la que se puede entrever una liberación parcial de la mujer. En relación a la primera considera que las mujeres son más pasionales, odian más e incluso más superficiales que los hombres (es constante a lo largo de toda la obrita la comparación mujeres-hombres como dos grupos perfectamente diferenciados y homogeneos) a modo de ejemplo una frasecita: El contraste de los movimientos violentos con la dulzura de sus rasgos la devuelve espeluznante, también por ejemplo Es del órgano propio de su sexo de donde parten todas sus ideas extraordinarias […] Su cabeza habla todavía el lenguaje de sus sentidos cuando ellos están mudos y por último son rara vez sistemáticas siempre bajo el dictado del momento.

Junto con todo esto destacan un par de fugaces momentos y dos páginas en las que se lamenta de la mala situación en las que ella se encuentra, literalmente este filósofo dice, en ese momento fugaz: he visto a una mujer honrada estremecerse de horror al acercarse su marido. Pero de manera aún más clara en esas dos páginas en las que aparece una defensa parcial de la liberación de la mujer: En casi todos los países, la crueldad de las leyes civiles se ha reunido contra las mujeres a la crueldad de la naturaleza [previamente ha hablado del parto y dolores y la dificultad que supone a la mujer]. Han sido tratadas como niñas imbéciles. No hay ningún tipo de vejaciones que, en los pueblos civilizados, el hombre no pueda cometer impunemente contra la mujer. A continuación pasa a poner un ejemplo de una mujer que habla de lo mal que son tratadas la mujeres y como preferiría estar muerta para no tener que sufrir tantas desdichas. Para terminar el texto con una última frase: Cuando ellas tienen genio, considero que su huella es más original que la nuestra.

Pienso que para entender este contraste que se produce en el autor se debe tener en cuenta que este texto se escribe en pleno siglo XVIII donde había una misoginia generalizada y sin apenas crítica o cuestionamiento por parte de los individuos de la situación de la mujeres. En este sentido considero que el texto es un intento del autor por generalizar la ideales igualitario pero sin ser capaz de llevarlos hasta final en relación a ellas. Supone un primer paso tibio en el intento de liberarlas pero, tal vez, alguna vez se tendría que dar.

Por último quisiera comentar a Averroes para relacionarlos a los dos (de manera un tanto forzada ya que probablemente Diderot no leyera al filosofo andalusí porque los estudios de la figura y pensamiento de este fueron recuperados por otro francés, Ernest Renan, en su tesis doctoral un siglo después, XIX) a través de un texto del cordobés de tono similar e intenciones parecidas. Me refiera al capítulo De la condición de la mujer aparecido en su obra cumbre Exposición de la “República” de Platón. Aquí también defiende una relativa igualdad entre los hombres y las mujeres: Si la naturaleza del varón y de la mujer es la misma y toda constitución que es de un mismo tipo debe dirigirse a una concreta actividad social, resulta evidente que en dicha sociedad [se refiera a la sociedad ideal, perfecta] la mujer debe realizar las mismas labores que el varón, salvedad hecha de que son en general más débiles que él. Escrito en un estilo menos fogoso y ágil que el primero comentado se puede ver las mismas tensiones. Pero aquí existe una pequeña diferencia: esta relativa defensa no tendrá continuación de ninguna manera en el averroismo latino, máxime si tenemos en cuenta que algunos de los más grandes averroistas hicieron menciones explicitas machistas y denigrantes contra las mujeres. Con Diderot si podemos ver a lo largo del XIX y sobre todo en el XX y XXI toda una continuación, explosión y avance teórico y práctico del pensamiento feminista.

Deja un comentario