En medio de un escenario tras 15 años de guerra y a poco más de un año de que las fuerzas de seguridad recuperaran la ciudad de Mosul, las mujeres y niñas iraquíes se encuentran marginadas y desprovistas de acceso a sus derechos más fundamentales.

Arif Maroof, como explicó Suzan Arif Maroof, directora ejecutiva de la Organización de Empoderamiento de la Mujer, detalló que sin importar si se trata de refugiadas, desplazadas o mujeres comunes, todas enfrentan “leyes que discriminan e impactan la seguridad de las mujeres y el pleno goce de sus derechos”.

Muchas mujeres de este país, que se recobra de casi dos décadas de conflicto ininterrumpido, son sobrevivientes de uno de los periodos más atroces en su contra cuando vivían bajo el control de ISIS. “Estas mujeres y niñas han sido expuestas a las formas más extremas de violencia simplemente para subyugar a sus comunidades”, expresó Arif Maroof. “Y después, como víctimas, son forzadas a vivir con el estigma y humillación. Fueron atacadas y luego sus comunidades las marginaron”.

Para frenar estas prácticas y lograr que las mujeres en Iraq tengan más visibilidad y poder de decisión en la sociedad, las Naciones Unidas han promovido encuentros con líderes locales y otros interesados para comenzar a abrir el camino hacia ese fin, dijo Ján Kubiš, representante especial del Secretario General de la ONU para Iraq. Kubiš destacó que las 17 mujeres que posiblemente se unan al próximo Parlamento en los comicios de mayo pasado pueden formar una bancada basada en su género, sin importar su filiación política, con el fin de promover una agenda común para darle voz a las mujeres.

Hay una falta de aceptación generalizada a que las mujeres participen en la toma de decisiones.

Iraq tiene un sistema de cuotas del 25 por ciento para mujeres legisladoras que ingresan al Consejo de Representantes. Pero estas 17 mujeres apenas representan el cinco por ciento de los 326 legisladores que conformarán el Parlamento iraquí.

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