La crisis del Open Arms ha puesto de nuevo de actualidad un tema que resurge cada cierto tiempo: «Los barcos de las ONG colaboran con las mafias de trata de seres humanos».

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Sin embargo, esta afirmación dista mucho de ser cierta. Matteo Salvini llegó a llamar a estas ONG «taxis» por recoger a los inmigrantes en aguas de Libia y traerlos a Europa, favoreciendo, según él, «la inmigración ilegal». En España, es el partido de ultraderecha Vox quien copia ese pensamiento xenófobo.

Las cifras reales se aleja mucho de estos eslóganes, usados para pedir mano dura con las ONG y que se cierren las fronteras para evitar ayudar a esta gente que huye de conflictos o del hambre. Los traficantes de personas lanzan al mar esas embarcaciones llenas de inmigrantes desde las playas libias independientemente de que hubiera barcos de ONG.

Los datos

Desde el 1 de enero al 20 de agosto, según datos de la OIM, 7.531 inmigrantes se embarcaron de las playas libias sin embarcaciones de ONG en el mar, mientras que tan sólo 1.961 personas salieron de esas mismas playas cuando había al menos uno de estos barcos en aguas internacionales frente a esas mismas costas de Libia. Es decir, que la gran mayoría de inmigrantes a fueron embarcados por las mafias cuando no había ninguna ONG de rescate.
43 pateras partieron de la costa en periodos en los que no había ninguna ONG frente a Libia, por tan sólo 35 que sí lo hicieron en esos momentos. Si se habla de coordinación, pero los datos lo desmienten. La mayoría de lanchas inflables botadas por las mafias se hacen a la mar sin ONG en el horizonte.
El Mediterráneo central es una ruta en decadencia. Según datos de Acnur, de los 181.436 inmigrantes que llegaron en 2016 desde Libia, pasamos a 119.369 en 2017 y a tan solo 23.370 en 2018. En los casi ocho meses que llevamos de 2019 sólo han desembarcado en Europa 4.393: ha bajado un 87% en tres años.
La teoría del efecto llamada también es inválida, pues estos traficantes de personas pueden saber gracias a las páginas de navegación que hacen seguimientos por GPS de todo el tráfico marítimo mundial, si hay barcos de ONG o no en la zona y, según los datos anteriores, eso no determina los momentos en los que ellos deciden botar sus barcos.
Cada vez son menos las ONG que fletan barcos hacia el Mediterráneo. Hace tres años llegaron a coincidir hasta siete embarcaciones de rescate, pero la criminalización de estas actividades han provocado que muchos se hayan retirado. En estos momentos sólo el Mare Jonio de la ONG Sea Watch, que estuvo retenido en Sicilia por motivos parecidos a los del Open Arms, se dirige a la zona SAR libia.

La UE, culpable

La UE ha entrenado a 200 guardacostas libios durante meses para que controlen las salidas de pateras, mientras que Italia ha pagado fortunas a las milicias libias para que no se impliquen en este negocio. Sin embargo, hay grupos armados que detienen embarcaciones en el mar, con patrulleras pagadas por la UE, para después volver a ponerlas en el agua.

Según la OIM, ahora hay en Libia 800.000 inmigrantes, un negocio para la mafia que sólo son una mercancía para ellos. Estos traficantes pueden tener un problema si pierden un envío de armas o de droga, pero nadie le pedirá cuentas si un barco con 100 personas se hunde: ya han cobrado ese dinero.


Fuentes
https://data2.unhcr.org/en/situations/mediterranean
https://www.unodc.org/documents/human-trafficking/Model_Law_SOM_S_ebook_V1052718.pdf
https://www.unodc.org/toc/es/crimes/migrant-smuggling.html
https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/emergencias/trafico-de-personas-al-otro-lado-del-mediterraneo
https://www.refworld.org/pdfid/4b02b3a52.pdf

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