Las tiendas de campaña protegen de la lluvia a los sobrevivientes del terremoto de Indonesia

Al día siguiente de un devastador terremoto que arrasó su casa, Bampek y su familia construyeron una tienda improvisada en un terreno vacío con lonas de plástico viejas.

“A veces, cuando llovía mucho, el agua venía de todas direcciones”, dice, aunque ahora la desesperante situación de la familia ha mejorado.

El hombre de 45 años, su esposa Vemy y sus ocho hijos se encuentran entre las cientos de familias que perdieron sus hogares cuando un terremoto y un tsunami azotaron Sulawesi el 28 de septiembre. Pero ahora, ellos están a salvo y secos.

La semana pasada, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, entregó 2.054 carpas de emergencia para los más afectados, con socios nacionales y locales indonesios. Igualmente, van en camino redes y lámparas solares.

“Me alegra que la tienda ahora esté completamente cubierta”.

“Me alegro de que la carpa ahora esté completamente cubierta”, dice Vemy, de 41 años, visiblemente aliviada mientras inspecciona su nuevo albergue. “Los separadores dentro de la tienda también nos permiten a nosotros y a las chicas cambiarnos la ropa con privacidad”.

Las carpas proporcionarán refugio a alrededor de 10.000 personas en gran necesidad. Han sido distribuidas por las autoridades y los socios de ACNUR, la Cruz Roja de Indonesia, Yaysan Kemandirian Muslim Indonesia y Wahana Visi.

Entre los beneficiarios se encuentra Titin, de 34 años, quien quedó sin hogar después de que el terremoto aplastara su casa. “Ya no puedo vivir allí”, dice con tristeza. “Pero le agradezco al ACNUR las tiendas que nos está proporcionando. No sé dónde viviría ahora si no tuviera la tienda que ustedes me han dado”.

Según la Agencia Nacional de Indonesia de Gestión de Desastres, el terremoto y el posterior tsunami dañaron unas 68.000 casas, desplazaron a 200.000 personas y mataron a unas 2.000 más.

El personal de ACNUR describió los efectos del terremoto y tsunami como “inimaginables” y “devastadores”.

Las comunidades costeras fueron destruidas por un tsunami, mientras que las aldeas del interior fueron golpeadas por la licuefacción cuando el barro negro se elevó hasta cinco metros y absorbió los edificios.

ACNUR está trabajando arduamente para apoyar a los socios y al Gobierno de Indonesia para satisfacer las crecientes necesidades humanitarias. Desde la semana anterior, unas 2.000 de las tiendas de campaña familiares de emergencia del ACNUR y 12.400 láminas de plástico han sido transportadas por aire a Sulawesi Central.


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