Después de 15 días, se ha desvelado el paradero de Juan Carlos I. La Casa del Rey informó, a petición del rey emérito, de que este se encuentra en Emiratos Árabes Unidos desde el pasado 3 de agosto. Punto final a las especulaciones sobre la ubicación de Juan Carlos I tras su huída tras la publicación informaciones comprometedoras por sus supuestos negocios opacos en el extranjero.

La apertura de una investigación por parte de la Fiscalía suiza en relación con una donación de 65 millones de euros que Juan Carlos I habría hecho en el 2012 a la empresaria alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein desencadenó una serie de informaciones que pusieron en el punto de mira la relación del monarca con Arabia Saudí, de donde presuntamente provenía el dinero.

Las indagaciones que se están llevando a cabo en el país helvético propiciaron las pesquisas de la Fiscalía del Tribunal Supremo sobre posibles pagos de comisiones por la construcción del AVE que une las ciudades de Medina y La Meca, en Arabia Saudí, de las que podría ser beneficiario Juan Carlos I. Todo ello desencadenó la decisión de Felipe VI, de retirarle en marzo su asignación y renunciar a su herencia, dando por buenas las sospechas de corrupción.

Tres razones de peso para elegir Emiratos Árabes

Pero el por qué de su marcha a este país tiene muchos matices. Uno de ellos es que, según la Agencia Efe, la imposibilidad de hacer trabajo periodístico sin un permiso hace prácticamente nula la posibilidad de que un medio pueda rastrear a Juan Carlos I.

También está el factor de las buenas relaciones que Juan Carlos I ha cultivado a lo largo de los años con los millonarios mandatarios de los Emiratos Árabes. Según los reportes de prensa confirmados por BBC, tras su abdicación, el rey emérito viajó 12 veces a los países del Golfo, incluyendo visitas a los EAU.

Asimismo, Emiratos Árabes Unidos tiene firmado desde el 2009 un convenio de extradición con España, pero carece de una alianza similar con Suiza, el país donde las pesquisas sobre el exjefe del Estado están más avanzadas. En caso de que la justicia helvética solicitase la entrega del monarca emérito, esta no sería automática, sino que la decisión quedaría en manos de un tribunal emiratí.