Esta semana han sido varias revistas que como Vanitatis se han hecho eco de la lucha por la supervivencia (permítannos el chiste) de la reina Letizia Ortiz durante su visita a Honduras, en la que optó por alojarse en una habitación estándar, sin flores y sirviéndose ella misma la comida.
El pasado lunes Letizia aterrizaba en el aeropuerto el Galosón de La Ceiba y desde el martes ha estado presente en varios actos como una reunión con las ONG españolas o la entrega del material humanitario al presidente del país, Juan Orlando Hernández, y su esposa, Ana García, entre el que se encuentran 24.000 test de coronavirus, más de 2.000 mantas, 3.500 mosquiteras o 594 kits de cocina.
Vanitatis destaca que la mujer de Felipe VI ha basado su vestuario en prendas básicas «dejando de lado los stilettos, los vestidos, las joyas (no ha lucido ni pendientes ni su inseparable anillo dorado de Karen Hallam, que siempre lleva en España) y prácticamente hasta el maquillaje para ponerse las botas y recorrer las zonas más afectadas por los recientes huracanes Eta y Iota en Honduras».
De hecho, hasta ha repetido look y se ha dejado ver de nuevo con un pantalón básico, blusa blanca, botas y chaleco rojo de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Para su alojamiento eligió un hotel de lujo, pero a pesar de tener disponible para ella la suite presidencial, decidió alojarse en una habitación estándar con 34 metros cuadrados, televisión de 32 pulgadas, ventanas a prueba de sonido, internet de alta velocidad, cafetera y minibar, cuyo precio es de 137 euros por noche. Tampoco tuvo detalles extras como las flores que se acostumbra a poner a las personalidades importantes, tal y como informa Vanitatis.
El reportaje destaca también que la reina Letizia Ortiz disfrutó junto con sus acompañantes de una cena bastante íntima, sobria y familiar, en la que hasta ella misma se sirvió su comida y sin grandes exigencias.
«Según los integrantes de la comitiva de cooperación, el propósito del viaje fue estrictamente de apoyo humanitario y se organizó con total sobriedad, con los menores gastos posibles y proyectando todo los recursos a labores altruistas», recoge Vanitatis.
Las redes, lógicamente, se burlaron del relato de la revista Vanitatis de la reina Letizia en Honduras e incluso se lo han tomado como un drama más del 2020.
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