El Partido Popular ultima la redacción de la Ley de Concordia anunciada por su presidente, Pablo Casado, en 2018 con la que los populares pretenden derogar la Ley de Memoria Histórica y la de Memoria Democrática aprobada en septiembre por el Gobierno progresista. Según los populares, esta ley tiene como finalidad “reivindicar la transición” y acabar con la “sectaria reescritura de la historia” a la que algunos pretenden someter tanto la transición como la Constitución.

El líder del PP asegura que su propuesta es “en positivo” y no pretende derogar la ley aprobada en la etapa de Zapatero, aunque al final, si sale adelante, la derogaría de hecho, porque se incorporaría en muchos de sus aspectos, a esa Ley de Concordia.

La decisión de hacer este planteamiento se debe, según explicó Casado en un acto celebrado en Ávila, delante de la Muralla, y que quiere institucionalizar como apertura de curso, a la reinterpretación de la transición y de la Constitución que se está haciendo “desde el nacionalismo radical y el populismo”, y al anuncio de Pedro Sánchez de promover una “comisión de la Verdad”.

El Partido Popular evita dar detalles del contenido de la nueva norma para derogar la «irresponsable e innecesaria» ley de Memoria Histórica, según Casado. «En la Transición ni hubo ocultación, ni sometimiento, ni miedo. Hubo grandeza moral, sentido de la historia, reconciliación y concordia», señaló entonces el líder del PP, que consideró que la actual normativa de memoria supuso «la sectaria reescritura de la historia que arroja paladas de rencor sobre la sociedad española».

Ley de Concordia: el intento del PP para intentar derogar la ley de Memoria Histórica
Ley de Concordia: el intento del PP para intentar derogar la ley de Memoria Histórica

Casado: «La ley de Memoria Histórica no es buena»

«Lo de llamar ley de Concordia es para entendernos. Al final no se puede regular ni la memoria ni la concordia», añadió en una entrevista en EsRadio con Federico Jiménez Losantos, para explicar que el PP lo que busca es crear un «compendio que toca educación, espacio público y este tipo de cuestiones», en alusión a la regulación de símbolos como las banderas.

Casado señala que no hacía falta una Ley de Memoria Histórica para «hacer algo que ya se estaba reconociendo», como las ayudas a las víctimas del franquismo, porque se hizo con la Transición. «La estimación que hacemos es que desde que hay democracia en España a los represaliados por el franquismo se ha otorgado 16.000 millones de euros en fondos, se han rehabilitado pensiones de oficiales del Ejército y las pensiones de viudedad se han reconocido», insiste el líder del PP.

«La grandeza de la Transición española en la que comunistas y los que venían del régimen anterior se dieron la mano para mirar hacia el futuro, también incluyó esos presupuestos y las ayudas para buscar los restos de los familiares», añadió. «Preferimos hacer las políticas en positivo. La ley de Memoria Histórica no es buena», recalcan una y otra vez desde la dirección popular.

Ley de Concordia: contra el horizonte republicano

Para el PP la nueva normativa tiene ahora más sentido por la «degradación institucional» que a su juicio está perpetrando el Gobierno progresista, al que acusa de «atacar» a la monarquía o el Poder Judicial o de querer instaurar una nueva «dictadura» en España. Cuando los populares hablan de esos «ataques» al rey se refieren al apoyo de Unidas Podemos a las investigaciones judiciales a Juan Carlos I o a su defensa de un «horizonte republicano».

Casado no está dispuesto a aceptar que en la Transición “no hubo entendimiento” ni está dispuesto a que se borre el protagonismo que tuvo Catalunya en esa transición y en la elaboración d ella Constitución. No está dispuesto, en resumen, dijo, a aceptar “el desfalco de soberanía contra el pueblo español”, porque la Constitución fue “un acuerdo. De todos los españoles” y la Constitución sigue siendo “el camino para quien la respeta y la muralla para Quin quiere amenazarla”.