10Shares

Pepe Álvarez

Justo cuando la pérdida de Forges nos hace sentir aún más huérfanos en el ejercicio de la libertad de expresión, asistimos a escenas de cuadros retirados de Arco, un rapero encarcelado, un vídeo de un grupo musical censurado por YouTube por enseñar un pezón… meros ejemplos de los azotes que está sufriendo esa libertad de expresión a la que la “Ley Mordaza”, impuesta por el Gobierno del PP, deja cada día más maltrecha.

Y nos hace recordar a los 300 sindicalistas que han sido encausados por ejercer su derecho a la huelga. Como Serafín Rodríguez y Carlos Rivas, condenados a tres años de prisión y pendientes de un indulto, por los que nos seguimos manifestando, como el pasado jueves.

Me escandaliza pensar que vivimos en una sociedad donde, cada vez más, la libertad de expresión desaparece. Aquí mismo denuncié hace unos meses las críticas y los ataques continuos que los periodistas recibían por hacer su trabajo, pero cada vez vamos a peor, ahora las penas de cárcel están a la orden del día.

Un país que quiere ser referente, no puede basar sus políticas en destruir una libertad con la que nacemos. El miedo a reclamar derechos, a protestar, a manifestar nuestras opiniones, nos está llevando a unas situaciones vergonzosas. No es más verdad que ese miedo nos haga más fuertes ni más libres, al contrario. Si queremos que la sociedad sea fuerte, debemos permitir a los ciudadanos y ciudadanas que usen la libertad de expresión.

Partiendo de que nuestros derechos terminan donde comienzan los de los otros, tenemos que preguntarnos ¿qué modelo de sociedad queremos? ¿Empezamos a prohibir a la gente que diga lo que piensa?

Es importante que, entre todos, hagamos una reflexión sobre este tema.

10Shares

Deja un comentario