Silvia Barquero
Presidenta del Partido Animalista PACMA

Ya ha comenzado la temporada de caza. Peligra la vida de los animales salvajes. Corzos, ciervos y jabalíes pueden ser acribillados a balazos, rematados a puñaladas, o morir agónicamente de un mal disparo. No se librarán de esta masacre aves autóctonas ni migratorias, ni los pequeños depredadores como zorros, ni los grandes e icónicos lobos, emblema de la fauna ibérica.

Ya no podremos salir al campo a pasear con nuestros perros, a hacer deporte en bici o a disfrutar de nuestro entorno en paz. Todos corremos peligro. Se verán vulnerados los derechos de las personas normales a disfrutar de nuestro medio ambiente, ya que nuestros campos se convierten en temporada de caza en un campo de batalla. No les falta razón a quienes aseguran que España entera es un coto de caza.

Mientras escribo este artículo recibo la noticia de que en Italia se estudia prohibir la caza los domingos tras la muerte a tiros de un joven de 18 años, que fue confundido con un jabalí durante una cacería  “[…] cuando los bosques y las montañas están aún más poblados por excursionistas, de quienes cogen setas, castañas o simplemente quieren disfrutar de la naturaleza sin correr el riesgo de morir» según indicaba el propio ministro de Medioambiente italiano, Sergio Costa, después de que se haya generado una oleada de indignación que ha puesto en pie a las organizaciones animalistas y ecologistas del país.

Sin embargo aquí en España, los políticos son de otra pasta. Aquí también murió un joven el domingo, en Segovia, al dispararse en la pierna accidentalmente con su arma. Ni este lamentable accidente ni el del que costó la vida en 2017 a dos agentes rurales han hecho que ningún político se despeine. Aquí se apoya la caza, se subvenciona, y si se modifican las leyes, como han hecho PSOE y Podemos con la reciente aprobación del nuevo proyecto de Ley de Caza en Castilla-La Mancha, se fomenta la caza social, recuperándose las áreas colectivas para sociedades de caza en los pueblos, e implantando exenciones de licencias de caza para jubilados mayores de 65 años.

Bien es cierto que la anterior ley promovida por el PP de Cospedal era insostenible y permitía extremos intolerables, como abatir perros y gatos abandonados que se introdujeran en cotos de caza, o la caza con lanzas, pero desde luego las modificaciones introducidas no vienen sino a perpetuar la caza y a fomentarla, como si no fuera un entretenimiento violento que le cuesta la vida a millones de animales.

Ante este lamentable panorama político patrio, solo PACMA ha salido a la calles a manifestar su rotundo rechazo a la caza, ha acudido reiteradamente a debates en televisión y ha presentado en el Congreso de los Diputados una proposición de ley que tiene como objeto prohibir esta práctica violenta hacia animales y personas, incluyéndola entre las propuestas de la Ley General de Bienestar y Protección de los Animales.

No deberíamos seguir viviendo atemorizados por escopeteros que, bien armados y pertrechados, acaban sin dudar un segundo con la vida del primer ser que se cruce ante su mira telescópica de su rifle. Quién sabe si mañana, en lugar de ser un corzo, seremos su próxima víctima.


 

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