El presidente de la comunidad campesina que bloquea el acceso a la mina de cobre Las Bambas, Gregorio Rojas, pidió este miércoles que la empresa chino-australiana MMG y al Gobierno peruano encontrar una solución al conflicto que ha afectado las actividades del importante yacimiento en el sur del país.

Rojas llegó este miércoles a la comunidad andina de Fuerabamba, tras estar detenido en Lima, y agradeció a los pobladores que mantienen el bloqueo del yacimiento desde hace casi dos meses.

El dirigente aseguró que «nunca se rendirá» y que «si viene muerte, se vendrá muerte».

«No voy a dar ni un paso atrás hasta que la empresa y el Estado peruano solucionen este problema», afirmó Rojas.

La comunidad de Fuerabamba reclama una compensación económica por el paso de los camiones por un predio que la minera les entregó en 2011 como compensación por la reubicación del pueblo, a cuyas familias les construyó modernas casas con agua potable y luz, servicios a veces difíciles de conseguir en esa zona de los Andes con altos índices de pobreza.

Sin embargo, los campesinos de Fuerabamba consideran que la carretera no existía en el momento que recibieron esas tierras y que se construyó sin su permiso, mientras que el Gobierno y MMG afirman que la ruta ya existía antes de que ese predio pasara a manos de la comunidad.

Rojas fue detenido el 21 de marzo pasado por presuntamente haber coordinado con los abogados Jorge y Frank Chávez un chantaje a la minera, a la que le pidieron 100 millones de soles (30 millones de dólares) a cambio de no afectar su actividad.

Tras su liberación, la semana pasada, Rojas aseguró que mantendrán la protesta, a pesar de los intentos para abrir un diálogo con el Gobierno, y exigió que sus asesores legales, los hermanos Chávez, sean igualmente liberados.

«Fuerabamba, Challhuahuacho y otras comunidades nunca hemos sido antimineros, hemos apostado por esto, pero el Estado peruano se ha olvidado de nosotros», declaró Rojas a los comuneros que lo recibieron en una reunión.

Las Bambas, traspasada de la suiza Glencore a MMG en 2014 a cambio de 10.000 millones de dólares, se encuentra en la provincia de Cotabambas, en la región Apurímac, a 4.000 metros de altitud.

Desde entonces, el paso de los camiones por las comunidades aledañas, que no estaba previsto inicialmente en el proyecto, ha sido el motivo de un conflicto, con protestas que dejaron cinco muertos entre 2015 y 2016.

La Iglesia católica peruana publicó, este miércoles, un comunicado en el cual reafirmó el valor «insustituible del diálogo como camino seguro para solucionar los conflictos y alcanzar la paz y el desarrollo», tras haber sido invitada por las partes para promover un acercamiento.

«Los peruanos necesitamos vivir en un estado de derecho; donde haya justicia y se respete la dignidad y los derechos de cada persona, de modo especial del más débil», agregó la Iglesia.

De igual forma, subrayó que «los peruanos debemos rechazar la violencia en todas sus formas y construir una comunidad que sea bendecida por la paz y la verdad».

El presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, anunció el lunes que el próximo sábado habrá una reunión con Rojas y representantes de la minera, así como de la Defensoría del Pueblo y la Conferencia Episcopal Peruana, como mediadores, para lograr establecer un diálogo que conduzca a una solución al conflicto.

A raíz del bloqueo, los embarques de cobre de Las Bambas hacia China se han detenido y la mina puede paralizar su actividad en los próximos días al no tener más espacio para almacenar el mineral dentro de sus instalaciones.

El yacimiento tiene reservas calculadas en 7,5 millones toneladas de cobre, de las que 452.000 fueran extraídas en 2018, lo que supone un 2 % de las 20 millones de toneladas que se produjeron a nivel mundial y un 18,8 % de las 2,4 millones de toneladas que aportó Perú, el segundo productor mundial de cobre, plata y zinc.

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