Domingo Sanz
Politólogo


Soy de los que piensan que si fútbol y política levantan pasiones es por la imprevisibilidad de sus resultados, y también porqué ninguno de sus lances intermedios es idéntico a cualquier otro lance intermedio. Once contra once dan para que ningún gol repita jamás el dibujo de cualquier otro gol y todos contra todos, aunque lo disimulen a ratos, dan para que ninguna demagogia haya sido exactamente la misma que cualquier otra demagogia.

Ciñéndonos a la segunda de las dos actividades citadas al principio, porque el doble título tampoco insinúa deportividad, hoy son multitud los opinadores que especulan sin parar sobre los beneficios y los perjuicios que se puedan derivar del aumento o disminución del número de competidores que, a derecha e izquierda, o viceversa, decidan finalmente concurrir a las urnas convocadas para el 10 de noviembre.

Todos los que nos sentimos motivados por incógnitas como las de hoy, de las que siempre se despejan cuando ya es demasiado tarde, tenemos en mente la ley electoral, esa que ha tergiversado exactamente 37.540.235 votos depositados en las urnas desde las del 15 de junio de 1977 hasta las del 28 de abril de 2019, un número que, inevitablemente, superará los 38 millones, y puede que hasta los 39, el próximo 10 de noviembre.

Pero no me pregunte usted ahora de donde y como he sacado esta cifra tan presumida.

Él de donde si se lo diré, del Ministerio del Interior, igual que los números del cuadro que encontrará más abajo. El cómo será algo que se irá desglosando tranquilamente, para evitar errores y descuadres. Además, aquí estamos hablando de otra cosa.

Decíamos antes lo de la pasión por lo imprevisible y sorprendente, pero debemos compartirla con nuestra obsesión estadística, pues los vicios también son necesarios para seguir respirando.

Intentaremos aportar luz sobre las especulaciones a ciegas o a tuertas que no paran sobre si lo de Errejón movilizará abstencionistas de izquierdas o enviará miles de esos votos al mismo pozo donde se pudren los 37 millones y medio que decía, tergiversados vía incumplimiento masivo y continuado del artículo 14 de la Constitución.

Aportaremos un cuadro sobre número de candidaturas y porcentajes de la, por los beneficiados, cínicamente temida abstención, en cada una de las 14 “fiestas de la democracia”, gracias a cuyas celebraciones hemos conseguido viajar desde la ilusión que nos produjo la muerte natural del mayor asesino de nuestra historia hasta alcanzar la miseria que hoy es el nivel político llamado “España”: un mundo de arenas movedizas en el que resulta imposible pactar.

Deben ser las noticias que llegan del Tribunal Supremo las que traen a colación el recuerdo de lo deslumbrados que quedamos por una sola muerte un 20 de noviembre que ni siquiera nos dimos cuenta de que seguía en pie una cruz construida con sangre inocente en un valle de la sierra madrileña, con lo fácil que hubiera sido derrumbarla hace 40 años en medio de una verdadera fiesta, tal como sucede en cualquier democracia que sea capaz de nacer derrotando a su dictadura precedente.

En cambio, hoy todo son legalismos y licencias de actividad que faltan para levantar, de una vez y para siempre, la losa de un mausoleo desde el que cada día se siguen burlando de millones de víctimas los familiares del asesino y otros secuaces.

De nuevo por las ramas, disculpas pido, sigo con el cuadro de los datos de Interior que daremos por buenos, no tengo otros, a pesar de que están deformados en origen por la masiva financiación inconfesable con la que PP y PSOE han vulnerado las normas legales vigentes en todas y cada una de las convocatorias electorales. Presuntamente.

Como usted sabe relacionar estos datos con las victorias del PSOE y del PP a lo largo de las urnas celebradas, le dejaré que saque sus propias conclusiones. Aunque también es probable que no haya manera de relacionar nada.

Por último, la otra mitad del título de hoy.

No se porqué se obstinan los líderes de Ciudadanos en presumir contra la corrupción del PP para después pactar lo que sea con los de Casado.

Y no lo digo porque tal cosa parezca una incoherencia, que sí, sino porque la corrupción de los partidos de derechas no ha desmoralizado jamás a ninguno de sus votantes, salvo confundidos y marcianos, pues la manera de vivir de muchos de ellos, y no solo de esos ellos, son los enchufes, las influencias, y otras trampas de ocultar.

Rajoy no fue expulsado de La Mocloa por los votantes, sino por una moción de censura quizás irrepetible, y lo único que provocó la ausencia de muchos de sus votantes, igual que con Casado, fue la falta de confianza en su autoridad y la existencia, por fin, de otras alternativas a las que apoyar.

Esta vez ha sido Lorena Roldán con lo de la “SUMA de imputados”, como hace unos días lo fue Rivera cuando le contestó a Casado lo de que “la corrupción resta”, aunque el del PP no deja de insistir con su “España” particular, con la que pretende derrotar ahora la misma Ley Electoral que ha tergiversado a su favor, también desde 1977, el poder parlamentario correspondiente a 8.763.044 votos que en las urnas habían elegido otras candidaturas.

Hizo mucha gracia escuchar la otra noche, ante el Ferreras de La Sexta, al otro gran beneficiado de esa misma ley, el Sánchez por ser del PSOE, quejarse contra Casado por apropiarse de “España” con su “SUMA”.

Él, a quien todos recordamos envuelto con la bandera que aún mancha, la de los colores franquistas.

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Nacido 1951, Madrid. Casado. Dos hijos y dos nietos. Cursando el antiguo Preu, asesinato de Enrique Ruano y la canción de Maria del Mar Bonet. Ciencias Políticas. Cárcel y todo eso, 1970-71. Licenciado en 1973 y de la mili en 1975. Director comercial empresa privada industrial hasta de 1975 a 1979. Traslado a Mallorca. de 1980 a 1996 gerente y finanzas en CC.OO. de Baleares. De 1996 hasta 2016, gerente empresa propia de informática educativa: pipoclub.com Actualmente jubilado pero implicado, escribiendo desde verano de 2015, con unos 170 artículos publicados, sin ningún compromiso, en diversos medios.

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