Bea Rubio
En las últimas semanas hemos podido ver cómo se creaba un gran revuelo por el asesinato de George Floyd a manos de la policía en Estados Unidos. Nada más lógico y normal, pues la violencia policial en Estados Unidos, aún más incisiva con las personas negras de clase trabajadora, no puede provocar otra cosa que no sea rabia. 

Mucha gente ha publicado denuncias en sus redes sociales al respecto, yo misma he compartido información y opinión sobre ello. Hemos visto desde el cuadrado negro en Instagram hasta mensajes de que si no te posicionas ante las injusticias estás eligiendo el bando opresor. 

Me parece muy correcta esta cita, estoy completamente a favor. Precisamente por defender esta idea me parece extraño que la compartan personas que normalmente no se posicionan ante nada, o lo hacen en ese bando opresor. Podría pensar que esto es el inicio de su concienciación política y social pero la realidad es, simplemente, que ha ocurrido algo indefendible en Estados Unidos. 

¿Sabéis cuando vemos una película donde los protagonistas tienen que salvar el mundo pero resulta que el mundo parece ser solo Estados Unidos o que solo podrá salvarse desde ahí? Pues este es el problema. 

La globalización no ha sido que entre todos estemos felizmente conectados y compartamos cosas de nuestras culturas, la globalización ha sido que todos seamos fans de EEUU. En pocas palabras: colonialismo cultural.

Podemos hablar de la opresión de este país a otros pueblos de Latinoamérica o a Siria, pero esto no ocurre en EEUU, sino por culpa de EEUU. El asesinato de una persona como ha ocurrido con George Floyd apenas incurre en contradicciones. Esto es, es complicado no saber si estar a favor o en contra de ello y todos nos preocupamos por definir nuestra postura, pero no sucede igual con asuntos de un aún más calado político.

Nadie tiene una posición definida con todos los debates y asuntos que se dan en nuestra sociedad, pero es importante concienciarnos y estar dispuestos a informarnos sobre ellos para acabar definiendo nuestras ideas, apoyando así a ese bando oprimido. La no voluntad por conocer lo que padecen sólo ayuda a quienes les hacen padecer.

Echando un vistazo incluso más cerca, aquí en España, podemos ver lo que ocurre con los inmigrantes, con los “refugiados”, con los menores extranjeros no acompañados, con las temporeras, con los manteros o simplemente con esos de nuestros barrios a quienes algunos llaman “los moros” de manera despectiva, o quienes agarran más fuerte el bolso cuando pasan delante de gente gitana. 

No es coherente denunciar las injusticias que se dan a miles de kilómetros y a la vez quejarse de la huelga de las limpiadoras de tu universidad y hasta justificar la represión hacia ellas. Como hablo de esta huelga, podría mencionar otras. Y no, claro que ambos acontecimientos (el asesinato y la huelga) no son lo mismo, pero es muy fácil decir que no quieres que asesinen a gente. Este es solo el culmen de todo un sistema de violencias en el que muchas veces no ponemos el punto de mira.

Como comunista creo necesario que las injusticias que ocurren en otros lugares, en otros países, en otros territorios, tengan su eco más allá de esas fronteras. Mi protesta ante lo que ha ocurrido en EEUU es total, como lo es lo que sucede por culpa de ellos fuera.

Los prismáticos siempre deben estar listos para tener visión de lo que sucede lejos, pero las gafas de cerca son imprescindibles para cambiar la realidad, nuestra realidad material, esa que nos afecta de forma aún más directa. Es donde vivimos, trabajamos y estudiamos donde tenemos mayor capacidad para cambiar las cosas.