La Asociación de Defensa Ambiental Salvemos Cabana publica un contundente vídeo que muestra como la contaminación luminosa provocada por los aeogeneradores de última generación, de grandes dimensiones y con alturas que llegan a superar los 200 metros de altura en punta de pala, perjudican con sus luces de posición no solo la tranquilidad y la salud de los vecinos, sino el que hasta hace no muchas décadas era considerado uno de los cielos nocturnos más prístinos de la península ibérica. 

En 2021 la Anova y su portavoz nacional Antón Sánchez denunciaron públicamente que los proyectos eólicos estaban amenazando seriamente «la integridad ambiental, territorial y social de la Costa da Morte», exigiendo protección inmediata para esta zona ante la «avalancha» de planes energéticos y reclamando una evaluación conjunta de sus efectos sinérgicos y acumulativos.

En aquel momento, eran ya 24 los parques eólicos en funcionamiento con una potencia total instalada superior a los 200 MW, pero advirtieron que con los actuales planes en trámite esta cifra podría multiplicarse por tres, lo que convierte a esta comarca «en la más amenazada de un país que sufre una avalancha eólica sin precedentes».

Anova recuerda que este aluvión de proyectos tendrá «efectos ambientales, paisajísticos y territoriales evidentes» y que a día de hoy se están tramitando «sin hacer una evaluación conjunta de sus efectos a corto, medio y largo plazo» y sin que además exista «una planificación pública de un desarrollo sostenible de la comarca que tenga en cuenta la compatibilidad de esta invasión con sectores fundamentales como son el sector primario y el turismo».

Anova alerta de los graves daños que a nivel ambiental y social está teniendo la implantación descontrolada de parques eólicos en la Costa da Morte / Creative Commons

Según Anova, los impactos sobre el territorio de estos proyectos «vienen dados por el modelo eólico impuesto desde la Xunta de Galicia» y los Gobiernos del PP, antes con Alberto Núñez Feijóo y ahora con Alfonso Rueda, en un sistema «totalmente carente de participación vecinal» y con «una normativa obsoleta hecha a medida de los intereses de las eléctricas», que deja la gestión de los planes industriales en manos de las grandes corporaciones.

Así, constatan que «la gran mayoría de los parques se ubican en lugares de alto valor ambiental y paisajístico o en sus inmediaciones«, tales como los que se proyectan en el monte de As Salgueiras, en Ponteceso, o en los Penedos de Pasarela y Traba y todo «Sin que se haya llevado a cabo la ampliación de la Red Natura demandada desde hace años por Europa».

El portavoz nacional de Anova afirma que la Costa da Morte «precisa de políticas pensadas para el desarrollo económico endógeno, que genere empleo local y que no hipoteque su futuro con las agresiones ambientales y del paisaje y contar con un modelo eólico más justo y participativo, donde el autoconsumo y la producción a pequeña escala sean principios básicos» frente a la situación actual de «invasión eólica» de empresas que están en último término en manos de fondos buitre, bancos, constructoras y eléctricas dejando únicamente «impactos a cambio de poco empleo y pocos beneficios».

LA AVALANCHA DE PARQUES EÓLICOS EN LA COSTA DA MORTE NO ES COMPATIBLE CON LA DECLARACIÓN DE LA PALMA Y LA CERTIFICACIÓN «STARLIGHT»

Para Salvemos Cabana, la situación generada en la Costa da Morte por la invasión de parques eólicos deriva en la «sobresaturación» del territorio porque de salir adelante los nuevos proyectos «añadirían casi 200 aerogeneradores al conjunto», algo no armonizable con la «Declaración sobre la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a la Luz de las Estrellas”, también conocida como «Declaración de la Palma», que reconoce la necesidad de proteger los cielos como un bien para el ser humano y la sociedad.

El problema radica en que, según explica el colectivo, en la Costa da Morte los parques eólicos se han instalado -o proyectan hacerlo- en la mayoría de casos «en atalayas orográficas que dominan el paisaje nocturno y destacan por su alta visibilidad», lo que multiplica el problema a nivel de observación astronómica y astrofotografía.

En muchos casos, la mayoría de parques eólicos se instalan en atalayas orográficas que destacan por su alta visibilidad / Asociación Salvemos Cabana

Además, para el grupo, es necesario considerar además que la iluminación de los aerogeneradores presenta muchas otras problemáticas sociales, generando molestias a distintos niveles a la población circundante a nivel de salud pública y confiriendo al paisaje «una imagen de desasosiego». Por otro lado, organizaciones de referencia como SEO/Birdlife han alertado que las luces y destellos luminosos provenientes de los generadores alteran los ciclos naturales de muchos seres vivos durante el período nocturno y sus pautas de comportamiento al modificar sus ritmos circadianos, llegando a desorientar a las aves y ciertos anfibios en sus procesos migratorios.

Salvemos Cabana, como asociación de defensa ambiental, apoya la declaración de la Costa da Morte como zona «Starlight» en condiciones ideales pero considera que «en ningún caso el interés comercial y/o político de nadie puede estar por encima del medioambiental y el humano«. Para la entidad, con los datos vigentes, «la realidad es que el actual desarrollo eólico, sumado a la deficiente iluminación municipal que presentan una gran mayoría de localidades -incluida Cabana de Bergantiños- hace que no se den a día de hoy las condiciones reales necesarias para una certificación celeste de estas características». «La Costa da Morte, como Galicia, necesita con urgencia un saneamiento de luces nocturnas previo a cualquier otro tipo de consideración, no más parques eólicos» -apostillan desde el colectivo-.