Por Javier F. Ferrero

La cifra de niños que se quedan huérfanos o sin alguien que se haga cargo de ellos por el ébola en República Democrática del Congo (RDC) se ha multiplicado desde abril.

Desde que se declaró el brote de ébola hace poco más de un año. 1.380 niños que han quedado huérfanos y 2.469 niños han sido separados de sus progenitores o cuidadores principales, y se han quedado solos mientras que los adultos recibían tratamiento o estaban en cuarentena por haber tenido contacto con una persona contagiada.

Entrevistamos a Lorena Cobas, responsable de Emergencias de UNICEF Comité español, sobre esta tragedia que azota de nuevo a África y afecta sobre todo a los más débiles, a los menores.

Cerca de 1400 niños y niñas se han quedado huérfanos debido al Ébola, ¿qué está haciendo Unicef por estos menores?

Estamos muy preocupados por los niños y niñas huérfanos a causa del ébola y por aquellos que están separados de sus padres o cuidadores (porque estos se encuentran en los centros de tratamiento, por ejemplo). Estos niños no sólo han perdido a su primera barrera de protección, la familia, si no que en muchas ocasiones les han visto sufrir y morir a causa de la enfermedad. Y ahora, además, muchos se tienen que hacer cargo de su familia y hacer frente al estigma que en la comunidad supone ser familiar de una persona que ha tenido ébola.

Por eso estamos centrando nuestros esfuerzos en proteger a estos niños y niñas, y lo hacemos a través de las siguientes acciones:

  1. Buscar una solución habitacional y familiar para los huérfanos y los niños separados de sus cuidadores. En primer lugar, se busca entre su familia extendida (tíos, abuelos, primos…) si existe una opción adecuada. En caso de que esta opción no sea viable, se buscan familias de acogida, a las que se da el apoyo necesario. Siempre se prioriza un entorno familiar, dejando como último recurso los centros de acogida.
  2. Apoyo psicosocial a las familias de pacientes confirmados de ébola, durante el tratamiento y a posteriori, incluyendo los casos en los que la enfermedad resulta en muerte dejando a niños y niñas huérfanos. Por ejemplo, hemos formado a 906 asistentes psicosociales y psicólogos para atender las necesidades psicosociales específicas de los niños y niñas huérfanos o que están solos a causa de la enfermedad, estas personas fueron seleccionadas dentro de la misma comunidad, para que este apoyo sea cercano, de confianza y respetuoso con la cultura local
  3. Formamos equipos de apoyo psicosocial, para que presten apoyos
  4. Formamos, damos información y sensibilizamos a la población en general para romper los bulos y mitos sobre el ébola, para que conozcan los síntomas, como reaccionar ante los mismos y cómo prevenirlos. A través de la información y la sensibilización podemos romper el estigma de las comunidades hacía los familiares de enfermos de ébola, especialmente hacia los niños y niñas.

Además de las necesidades de protección, también trabajamos para que estos niños y niñas tengan acceso agua potable, a condiciones higiénicas adecuadas y a la información necesaria para conocer los síntomas de la enfermedad y cómo protegerse, que son las medidas clave de prevención del contagio.

¿A qué se enfrentan estos niños ahora? ¿Qué les depara el futuro?

Si no podemos atender correctamente las necesidades de estos niños y niñas, se enfrentan a varios riesgos y desafíos a corto y a largo plazo:

En palabras del Jefe de programas de UNICEF en RDC “Esta enfermedad está siendo especialmente dura para los niños. Los niños están viendo morir a sus padres delante de ellos o a sus seres queridos en centros de tratamiento contra el ébola, con la incertidumbre de si volverán o no, y cuándo. Luchan contra el dolor y la ansiedad, al tiempo que tienen que tranquilizar y cuidar a sus hermanos pequeños. Muchos sufren discriminación, estigmatización y aislamiento”.

¿Han detectado a muchos niños y niñas con el virus?

Sí, el contagio de la enfermedad entre niños y niñas es alto, de los 2.669 casos confirmados, 753 son niños y niñas menores de 18 años, lo que supone aproximadamente un 28%. Teniendo en cuenta que en este brote de ébola los datos indican que más de dos tercios de los casos confirmados no pueden superar la enfermedad y mueren, los datos para la infancia son alarmantes.

¿Dispone Unicef de medios suficientes para atender a estos menores?

En UNICEF tenemos el conocimiento y la experiencia para poder responder al brote de ébola en RDC, incluyendo la protección y la atención a los niños y niñas huérfanos o separados de sus cuidadores. Contamos con las lecciones aprendidas y buenas prácticas del anterior brote de ébola a gran escala que tuvo lugar en varios países de África Occidental entre 2014 y 2016.

Sin embargo, necesitamos los recursos para poner en práctica la respuesta a la crisis. En 2019 necesitamos 126 millones de dólares para atender a la población, hasta este momento sólo hemos recibido un 39% de estos fondos.

¿Qué se espera de la evolución de la enfermedad a corto plazo? ¿Cree que se está haciendo lo suficiente para contenerla?

Actualmente miramos con preocupación los casos confirmados en Goma, este es un paso importante en la propagación de la enfermedad porque se trata de una ciudad con alta población y con alta movilidad de las personas entre regiones, dos elementos que aumentan el riesgo de contagio. De hecho, después de estos casos, Ruanda ha cerrado las fronteras para intentar contener la transmisión de la enfermedad.

Las alertas y acciones de prevención se han activado tanto en Goma como en las otras zonas más afectadas por la enfermedad (Kivu Norte e Ituri), sin embargo, para realmente frenar el contagio del virus, es necesario redoblar los esfuerzos en acciones de prevención: Provisión de agua potable e higiene, información y sensibilización a la población, fortalecer los servicios básicos (salud, educación, servicios sociales, protección)

¿La comunidad internacional está implicada? ¿Cree que la información llega en su totalidad y se cubre por los medios de forma fiable?

La comunidad internacional es cada vez más consciente del impacto del ébola, de su rapidez en el contagio y de su alta tasa de letalidad. El brote en África Occidental entre 2014 y 2016 fue un punto de inflexión en el que por primera vez la enfermedad llegó a ciudades superpobladas y migrantes, convirtiéndose en una de las mayores crisis sanitarias a las que hemos hecho frente. En aquel momento la comunidad internacional tuvo que responder a una situación nueva y desconocida y de manera muy rápida.

Actualmente la comunidad internacional cuenta con la experiencia y los conocimientos de aquella crisis. Sin embargo, consideramos que la presencia en las agendas internacionales de este brote es aún insuficiente en relación con la magnitud del desastre.

¿Qué mensaje lanzaría a los dirigentes de los países del primer mundo?

RDC es un país que lleva años enfrentándose a conflictos, hambre, enfermedades… en este contexto el ébola ha encontrado una vía rápida y fácil de expansión. No podemos olvidarnos de los 2.669 casos confirmados de personas con el virus del ébola, que necesitan atención inmediata para sobrevivir, ni de las 1.755 muertes que ha provocado la enfermedad, y de las familias de estas personas que no pudieron superarla (incluyendo los niños y niñas huérfanos). Si no actuamos inmediatamente estos números seguirán subiendo.

Es necesaria una respuesta internacional contundente que plante cara al virus, frene su expansión, y proteja a la población que ha sido afectada directa o indirectamente por el mismo.

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