La primera alcaldesa afroamericana de Chicago promete integridad y transparencia

La demócrata Lori Lightfoot hizo historia este lunes al asumir como la primera alcaldesa afroamericana y lesbiana de Chicago, quien tras la campaña que la llevó al cargo con una mayoría abrumadora prometió implantar un «nuevo nivel de integridad» en el gobierno de la ciudad.

Lori Lightfoot, una experta ejecutiva con experiencia y defensora y experta en reformas, ha trabajado a nivel municipal y federal para que el gobierno sea más responsable y accesible. Lightfoot promete trabajar para crear oportunidades para todos los habitantes de Chicago, independientemente de su raza, etnia, orientación sexual, situación económica o barrio.

La crianza de Lori forjó su compromiso con la justicia social y la igualdad. Es la menor de cuatro hijos nacidos de Elijah y Ann Lightfoot. Sus padres nacieron a finales de la década de 1920 y crecieron en el segregado sur del país: Elijah, originario de una pequeña comunidad agrícola de Arkansas, en la que su padre era aparcero, y Ann de las colinas de Alabama.

Después de emigrar a Ohio por separado con sus respectivas familias cuando eran adolescentes, sus padres se conocieron en un baile de la organización Urban League. Mientras criaban a sus dos primeros hijos pequeños, el padre de Lori se enfermó gravemente. Pasó casi un año en coma y se despertó con pérdida auditiva completa. El presenciar las luchas de su padre con su discapacidad, y el impacto resultante en su familia, influyó profundamente en cómo Lori ve a la justicia social y la igualdad.

A pesar de su pérdida de la audición y educación limitada, el padre de Lori tuvo al menos dos, y generalmente tres trabajos para proveer a la familia una vivienda estable y proporcionarle lo básico. Trabajó como conserje, barbero y realizando trabajos de reparación y mantenimiento para ganar dinero para mantener a la familia. La madre de Lori, Ann, desempeño trabajos mal pagados en hospitales de salud mental y hogares de ancianos, concluyendo su vida laboral como asistente de atención médica domiciliaria. A lo largo de la vida de Lori, su familia enfrentó inestabilidad económica y todos los obstáculos típicos de una familia que vive con lo justo, dependiendo de su salario.

La importancia de una educación de calidad fue enfatizada por los padres de Lori, especialmente su madre. Ann Lightfoot presionó constantemente a Lori para que sobresaliera y no usara su raza, género o estatus económico como una excusa para no alcanzar la excelencia. Como resultado, Lori prosperó académicamente y fue aceptada en la Universidad de Michigan, donde se graduó con honores. Ella pagó sus estudios universitarios con préstamos y una serie de empleos como estudiante. En los veranos, Lori regresaba a su ciudad natal y mantenía empleos con CEDA y en fábricas para pagar la universidad.

Después de la universidad, Lori trabajó como asistente legislativa durante dos años en Washington, D.C. Recibió una beca completa para estudiar Leyes en la Universidad de Chicago y se mudó a Hyde Park.

Con la excepción de un año en que trabajó en la Secretaría de la Corte Suprema de Michigan, en Detroit, Lightfoot siempre ha vivido en Chicago desde 1986.

La reforma ha llegado

«Durante años se dijo que Chicago no estaba lista para una reforma. Bueno, prepárense porque la reforma ha llegado», dijo la exfiscal y abogada corporativa de 56 años, en su discurso de toma de posesión.

«Hice campaña por el cambio, ustedes votaron por el cambio y ahora quiero implantar ese cambio», dijo Lightfoot, quien anunció como sus principios de guía la seguridad, la educación, la estabilidad e integridad.

«Sé que poner al gobierno de Chicago y la integridad en una misma frase es un poco extraño, pero las cosas van a cambiar», aseguró.

La abogada prestó juramento ante la jueza Susan E. Cox, una amiga desde sus tiempos en la Fiscalía federal del Distrito Norte de Illinois.

A su lado estuvieron su esposa, Amy Eshleman, con la que se casó en 2013 cuando Illinois legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, y Vivian, la hija adoptiva de ambas, de 11 años de edad.

Novata en política, pues nunca antes ejerció un cargo público, Lightfoot sorprendió el mes pasado a todos al obtener el 74 % de los votos en la segunda vuelta de la elección a la Alcaldía.

El entonces alcalde, el también demócrata Rahm Emanuel, anunció sorpresivamente en mayo del año pasado que no buscaría una tercera reelección.

Los mayores problemas que enfrentará la nueva alcaldesa son las altas tasas de criminalidad, la brutalidad policial, la corrupción endémica y un déficit en las finanzas.

Lightfoot prometió en su discurso desarrollar una nueva estrategia proactiva para combatir el crimen en los vecindarios más conflictivos de la ciudad, y crear una nueva Oficina de Seguridad Pública.

«La gente no puede vivir en vecindarios que se parecen a zonas de guerra. Basta de tiroteos. Basta de violencia», expresó sobre la violencia pandillera, la que más víctimas cobra en la ciudad.

«Nada de lo que nos espera será fácil, pero trabajaremos duro con transparencia, integridad y determinación para hacer que el gobierno funcione de manera más eficiente», afirmó Lightfoot.

En la primera fila del Wintrust Arena, un estadio cubierto con capacidad para 8.000 personas sentadas, estuvieron Emanuel y su esposa, Amy Rule.

Además de Lightfoot, este lunes asumieron Ana Valencia, como secretaria municipal; Melissa Conyears-Ervin, al frente de la tesorería, y 12 concejales nuevos en el Concejo Municipal de Chicago, de 50 miembros.


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