Brasil continúa sin encontrar el modo de frenar los contagios del COVID-19. Según los datos del Ministerio de Salud se ha convertido en el tercer país con más casos registrados de coronavirus del mundo con 255.368 infectados y el sexto con más muertes con 16.792 fallecidos.

Debido a la falta de pruebas realizadas a la población, el número total de casos confirmados podría ser mucho mayor. Luiz enrique Mandetta, ex ministro de salud destituido por Bolsonaro, auguró que los casos aumentarían en abril, mayo y junio y que en julio se estabilizarían.

Varias regiones del país como Sao Paulo están en una situación crítica, al borde del colapso sanitario por la creciente demanda de camas para pacientes con COVID-19 y la escasez de medios.

En Manaos, la capital del estado, están desbordados y están enterrando a los fallecidos en fosas comunes.

Los expertos ven como única solución una más estricta restricción del movimiento de personas e incluso el confinamiento obligatorio.

Los 7 errores de Bolsonaro

Para saber por qué el confinamiento obligatorio podría ser la mejor opción en algunas regiones del país y entender cuáles fueron los errores cometidos Juliana Gragnani, de BBC News Brasil, consultó con cinco expertos cuales fueron los errores cometidos, que resumirían en estos:

1. Muchas personas no han cumplido el aislamiento social propuesto ahora o han abandonado la cuarentena, motivos por los que hubo un aumento de casos graves.

2. Relajar la cuarentena antes de tiempo fue un grave error. Cuando el gobernador João Doria anunció que la cuarentena se podría relajar antes si se cumplían ciertos criterios, faltaban tres semanas para cumplir la fecha que había previsto para el inicio del relajamiento. Esta noticia confunde mucho a la población y le da la impresión de que «todo está bien», por lo que piensan que ya pueden reunirse con amigos, abrir sus tiendas…

3. Falta de restricción de circulación y movimientos de personas durante la temporada de Semana Santa en Sao Paulo en la que viajaron al interior del estado y a la costa.

4. La actitud del presidente Jair Bolsonaro ignorando las reglas de distanciamiento social alentando, participando e incluso causando aglomeraciones en la capital federal ha influido mucho en la población y obstaculizado el trabajo de los que quieren mostrar cuál es el camino que funcionó en otros lugares y qué es importante para controlar la transmisión.

Llegó incluso a celebrar en su cuenta de Twitter los actos que ocurrían en el país negando que él los hubiera convocado y minimizó la enfermedad llamando al covid-19 «gripezinha» (una gripecita).

5. Desacuerdo entre Bolsonaro, gobernadores y alcaldes. Mientras los gobernadores adoptaron medidas de aislamiento social Bolsonaro minimizó la pandemia y abogó por la continuidad del comercio para evitar daños económicos.

Esto causa inseguridad en la población que piensa que puede tomar sus propias decisiones de aislarse o no.

6. Bolsonaro despidió al ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, por no estar de acuerdo con sus declaraciones a favor de las medidas de aislamiento social y su sustituto, el oncólogo Nelson Teich, renunció después de menos de un mes en el cargo. Esto paralizó a toda la población, y desmovilizó la gestión de la salud.

7. Las promesas de tratamientos milagrosos para curar el COVID-19, como la hidroxicloroquina, pueden haber dado la impresión a la población de que el confinamiento obligatorio no era necesario, ya que con un medicamento barato se pueden curar.

Aún están a tiempo

Para poner solución a la gran expansión de la epidemia Bruno Covas, alcalde de Sao Paulo, quiere implementar un confinamiento estricto para evitar el colapso de los hospitales.

La infectóloga Raquel Stucchi defiende restringir el movimiento de las personas de manera visible, bloqueando la movilidad urbana.

Y la doctora Lana considera que en regiones más críticas, el confinamiento debe recomendarse ahora mismo, porque lleva tiempo movilizar a todos nuevamente a seguir las reglas del aislamiento social voluntario.