Pedro García Hernández

El Ejército Arabe Sirio, junto a fuerzas colaboradoras, enfrenta actualmente a grupos terroristas en frentes definidos en las provincias de Idlib, Alepo, Hasaka y el desierto de Al Badiya, parte de la de Homs y con características diferentes a los casi 10 años de guerra impuesta.
En dichas regiones, que abarcan los cuatro puntos cardinales de la geografía del país, los enfrentamientos ocurren esta vez contra organizaciones extremistas abiertamente respaldadas por Estados Unidos, Turquía y en general por los miembros activos y representados en la lucha, de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN).

Si en los años anteriores ese apoyo era de cierta manera indirecto a través de asesores e instructores, esta vez, turcos, estadounidenses, franceses y británicos, entre otros, participan de hecho en las acciones de respaldo aéreo, cercos operativos sobre los pobladores originales, secuestros y la construcción de asentamientos habitacionales y administrativos para ellos y sus aliados

Esa realidad presente mantiene una constante escalada, tras los éxitos desde diciembre del 2019 cuando el Ejército sirio logró sustanciales avances sobre todo en Idlib y Alepo y redujo a un tercio las posiciones de los terroristas en los seis mil kilòmetros cuadrados de Idlib, el área noroeste de Alepo y una parte del este de la de Hasaka.

No menos de 50 mil efectivos de la Junta para la Liberación del Levante, otrora Al Nusra, el Frente Nacional de Liberación y el Partido Islámico del Turkestán, junto a las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), entre otras agrupaciones, están desplegadas en las regiones mencionadas, con leves roces entre ellas pero bajo indicaciones directas de sus patrocinadores que a la larga, neutralizan las disputas.

Tropas turcas, en cuyos estamentos a nivel de pelotón se integran elementos del Frente de Liberación Nacional, formado con exintegrantes del denominado Ejército Libre Sirio, tienen 32 puntos de control en áreas de Idlib, Alepo y parte de Hasaka, en contra de los acuerdos de Sochi, Rusia que estipulaban solamente 12.

De otro lado, las FDS, reciben continuamente abastecimientos bélicos y logísticos de Estados Unidos a través de los porosos puntos fronterizos con Iraq en el noreste y construyen una infraestructura para consolidar la autonomía de los kurdos en la región indicada sobre la base de desplazar a la población árabe originaria y dominar yacimientos de petróleo y gas en el norte de las provincias de Raqqa y Deir Ezzor.

A este comnplejo panotama se suman las acciones de remanentes del Estado Islámico, Daesh en árabe, que actúan contra el Ejército sirio en el vasto desierto de Al Badiya, provincia de Homs y que con nombres cambiados, operan con el respaldo de la ilegal base estadounidense de Al Tanef, en el triángulo fronterizo entre Siria, Jordania r Iraq, en el sueste de esta nación.

Casi simultáneamente, el régimen sionista de Israel aumenta sus incursiones con ataques de misiles desde las zonas ocupadas palestinas y de las Alturas del Golán y en acciones por encima de las leyes internacionales o decisiones endebles y poco aplicadas de Naciones Unidas, así como la casi total indiferencia de la Liga Arabe y de la cual Siria fue fundadora y luego expulsada en el 2012.

La actual situación resulta alarmante y altamente compleja frente al constante bloqueo desde Estados Unidos y sus aliados en Occidente y la región para desarrollar negociaciones que conduzcan al menos, a una salida del conflicto que desangra a esta nación del Levante a un costo de medio millón de muertos y mutilados y pérdidas económicas superiores a los 400 mil millones de dólares.

PrensaLatina