El campo sigue en pie de guerra. Los agricultores y ganaderos andaluces reanudan desde este jueves sus movilizaciones con protestas por toda España en defensa de precios justos y contra los recortes en las ayudas. Se dará el pistoletazo de salida en Córdoba y Málaga, donde están previstas sendas tractoradas, a un nuevo calendario de acciones hasta final de mes.

Las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA así como cooperativas-agroalimentarias, desde la unidad de acción, reivindicarán con esta protesta que las administraciones competentes «tomen conciencia de la gravedad del problema y se pongan en marcha verdaderas políticas de apoyo a un sector estratégico de la economía». Un sector que, han recordado, «contribuye de forma esencial al mantenimiento del medio rural y el espacio natural».

Este jueves será una jornada plenamente reivindicativa en el campo malagueño y se espera la asistencia de miles de agricultores y ganaderos y cientos de tractores que tomarán las principales vías de comunicación. Este día Dcoop, el primer productor oleícola mundial, paralizará su centro de trabajo en Málaga para apoyar las reivindicaciones que se están produciendo estos días por parte de todo el sector para luchar por un precio digno para el aceite de oliva y otros productos agrarios.

Las protestas se sucederán este viernes 14 de febrero también en Córdoba, con una nueva tractorada, así como en Cádiz y en Oviedo. Dcoop también cerrará sus centros de Córdoba este viernes así como los de Granada el miércoles 19 y los de Jaén el lunes 24.

El domingo será el turno de León; mientras que el martes los agricultores y ganaderos de Extremadura serán los protagonistas.

Un día después, el 19 de febrero, hay convocada una tractorada en Granada frente a la Delegación de Agricultura, y en A Coruña, en la que está prevista también una protesta. En Murcia, el día 21, se celebrará una gran manifestación.

La última semana del mes también se esperan acciones en tierras andaluzas. En concreto, en Jaén y Sevilla.

Los agricultores denuncian, entre otras cosas, la diferencia abismal entre el precio que percibe el agricultor y el precio final que paga el consumidor por productos agroganaderos básicos como el aceite de oliva, frutas y hortalizas o patatas, entre otros. En el caso del aceite de oliva, las organizaciones denuncian que el consumidor paga 3,60 euros por litro, mientras que el productor percibe 1,30 euros. En el pepino, la diferencia alcanza un 438%, mientras que en la patata la diferencia es de un 800%.

Los ganaderos exponen que están soportando el incremento de la fauna salvaje sin recibir compensaciones adecuadas a los daños y califican como injusto que se esté criminalizando a los ganaderos y a las vacas por el cambio climático. Además están inmersos en una grave crisis de precios de los productos agrarios en origen, que en muchas ocasiones no cubren ni los costes de producción.

En la producción láctea y de vacuno de carne, los precios, sobre todo los de la leche, están estancados desde hace cinco años mientras los gastos se incrementan todos los años, desde los de la electricidad, gasóleo o agua.

Ese desequilibrio de la cadena agroalimentaria está llevando al límite a miles de familias que se dedican al la producción de alimentos, por lo que han decidido emprender movilizaciones en todo el país.